Andre observo aquel luminoso letrero, de colores rojos, verdes y azules fosofrentes que brillaban con tanta fuerza, que lo cegaban continuamente. Este letrero se encontraba justamente delante de el, a pocos menos de un metro, haciendo que Andre maldijera por haber escogido aquel asiento en ese maldito letrero.
Andre pensó en saltar de su silla y romper aquel desgraciado letrero que no le dejaba tomarse su cerveza tranquilo, pero recordó las múltiples infracciones que llevaba ese año y si volvía a tener otra, probablemente tendría que hacer servicio comunitario.
Andre tomo un sorbo de su cerveza mientras veía la otra decena de botellas vacías puestas una al lado de otra frente a el. Aquella era su veinteava cerveza de la noche y este estaba seguro de que podía ir por mas. El cantinero había tratado múltiples veces de sacarlo del bar aquella noche, pero Andre tenia mucha popularidad en aquella zona y cada vez que trataba de hablar con el, este se alejaba al ver la cara de rabia de Andre.
Andre le pidió otra cerveza al cantinero, el cual reticente, se la dio. Este la abrió con sus manos limpias y justo cuando fue a tomar un sorbo, un grito detrás de el hizo que derramara la bebida. Andre miro hacia atrás al origen del grito y para su mayor desgracia, este provenía de un grupo de chicas, probablemente en sus veinte, que estaban celebrando alguna clase de cumpleaños justamente esa noche. Eran un grupo de cinco chicas, cada una mas molesta y ruidosa que la anterior. Andre casi salta de su silla para hacer callar a esas chicas, pero recordó todas sus acusaciones por asalto y acoso s****l y prefirió no tener otra marca en su historial.
Aun así, fue una tarea bastante complicada para Andre no hacer callar a las chicas, justamente aquella noche cuando este tenia un día libre para descansar de su maldito trabajo, la única noche al mes donde podía tener un momento para el solo, donde solo bebía hasta quedar inconsciente para poder olvidar todas sus penas, era justamente aquel día cuando esas chicas decidían hacer su fiesta.
Andre estuvo a punto de irse, pero recordó que estaba vetado de casi todos los bares de la ciudad, menos aquel y el club de transexuales, pero aquel día era domingo y debía estar lleno de personas, por lo que a falta de opciones, Andre se quedo.
Este decidió tratar de distraerse, jugando con uno de sus cuchillos entre sus manos, dándole vueltas, sintiendo su filo, recordando todas las veces que lo había usado... Pero eso no fue suficiente, cada minuto que pasaba, los gritos de las chicas eran incluso mas fuertes, haciendo que el cerebro de Andre pareciera a punto de explotar.
Andre le pregunto al cantinero si no debía sacar a aquellas chicas por todo el ruido que hacían, pero este lo miro con un rostro de pavor y salió corriendo al ocultarse, acto extraño pensó Andre, ya que a pesar de que normalmente tenia un rostro horrible, no pensaba que fuera para tanto.
Y fue en ese momento, cuando Andre quedo solo junto a las chías, que estas comenzaron a gritar aun mas, parecía como si fueran a quedarse afónicas de tanto gritar y ya Andre no podía soportarlo... Pero fue allí, cuando al escuchar esos gritos, recordó los llantos de su pequeña hija, aquel maldito recuerdo que con tanto esfuerzo trataba de ocultar, se libero de lo mas profundo de su memoria.
Y Andre sintió un gran terror al ver las imágenes de su querida hija, mutilada, cortada en pedacitos. Andre recordaba los gritos de llanto y tristeza de su esposa al ver el cuerpo, recordaba las sonrisas de felicidad de los hombres que habían acabado con su pequeña, de la mujer que con tanto deseo, quería acabar con su vida.... Recordó el momento en el que su esposa se suicido, el momento en el que tomo aquel trabajo... Y el momento, cuando agarro aquel cuchillos y lo volvió parte de el...
Andre tembló y sintió nauseas hacia si mismo, era asqueroso, era horrible, Andre era un monstruo, era un perdedor, era patético, no serbia para nada, ni siquiera como una bestia era buena, todo lo que sabia hacer era perder, era perder y perder y nunca conseguir nada en su vida y e incluso cuando lo hacia, siempre lo perdía...
Y cuando Andre estuvo a punto de perder completamente la consciencia, los gritos de las chicas dieron con gran fuerza por una ultima vez, justamente antes de acallarse por completo. Aquello pareció un alivio para Andre, pero le pareció de repente, que todo el lugar quedara completamente en silencio, sabia que solo estaban el y las chicas, pero estas ni siquiera hablaban, reían o parecían estar jugando, estaban simplemente calladas...
Andre volteo reticente de lo que encontraría y lo que encontró, fue una imagen grotesca. Partes desgarradas de cuerpos tiradas por todos lados, sangre en las paredes y techo, cabezas rodando por todos lados, un hedor que podía compararse con la cosa mas asquerosa de todas y una corona en una cabeza que se encontraba encima de todos los cuerpo.
Andre miro aquel espectáculo y no sintió nada, ya ni siquiera eso podía hacer, no desde aquel asqueroso día, para el, aquellos cuerpos eran nada mas que personas muertas que no conocía, ya había visto muchos y no era nada para el...
Pero lo extraño, fue que cuando Andre reviso los cuerpos, se dio cuenta de que no sabia quien había ocasionado aquella masacre, era extraño, sabia que el no había sido ya que aquellos cortes eran demasiado limpios y finos como para que un borracho como el pudiera hacerlos y tampoco veía a a nadie mas que el vivo en ese lugar... Pero entonces se dio cuenta, de que en la cabeza con la corona, justo a su lado, en una mesa con unas bebidas extrañas, se encontraba una muy rara papa. Aquella papa no era como cualquier papa, era extrañamente perfecta, demasiado redonda, de un color demasiado oscuro pero a la vez claro, sin manchas, fina y sin imperfecciones...
Andre entendió en ese momento, que aquella masacre había sido causada por la papa...
Y Andre rio...