¿Cómo te sientes, Nat? ¿Necesitas algo, Nat? ¿Te duele mucho el brazo o la cabeza, Natalie? ¿Nat, tienes sed? ¿Quieres ir al baño, Nat? Espera, Nat. ¿Tienes hambre? Gruño con frustración a la vez que me dejo caer sobre la cómoda cama de Damon. Burry, sin perder tiempo, se sube conmigo moviendo su colita de un lado a otro con efusiva alegría. Le acaricio lentamente con mis manos todo su pelaje y le beso de vez en cuando su hocico n***o. La puerta de la habitación se cierra cuando Damon sale y escucho cómo sus pasos se alejan de la habitación. Las imágenes y los recuerdos de hoy a la mañana llegan a mí de a poco mientras miro sin prestar nada de atención el techo. Es espléndido y divertido jugar con Damon picarón. Es sexi como el infierno cuando intenta controlar su ferocidad interna y

