—Hay que iniciar. —Ordenó sin dejar de ver esos extraños, pero hermosos ojos.
La fiesta dio comienzo y por supuesto la luna estaba siendo halagada por cualquier cosa que hiciera, los obsequios no se detuvieron y cada presente para Kalha era un recordatorio de que estaba en la piel de alguien más. Nada de lo que le daban le gustaba porque todo era en gusto a la antigua luna.
Tobal por su parte no dejaba de seguirla con la mirada, su corazón latiendo desenfrenado y su lobo tan inquieto como nunca. Ella tenía la apariencia de la mujer que amaba, pero esos ojos tan singulares no desaparecieron.
Todos veían una imagen de ella, tal vez todos se convencieron de que su Mielir regresó de la muerte, pero él sabía la verdad, estaba consciente que bajo esa imagen había alguien más y eso lo enojaba tanto que lo desesperaba. Su corazón debería latir con odio y no con fascinación. Abrumado y molesto por sus pensamientos, se sintió en la necesidad de hacerla sufrir.
—“No sé bailar” —Kalha intentó detenerlo, pero Tobal fue más rápido y la tomó de las manos para que no siguiera moviéndolas.
Con el corazón latiéndole tan fuerte que estaba próximo a salir disparado de su pecho, intentó bailar lo mejor que podía y era un completo desastre. Ella jamás había bailado y eso la desarmó torpe como para intentarlo, pero Tobal no le importó su incomodidad ni las miradas burlonas de los demás, él siguió al ritmo de la música como si estuvieran robándose el show por lo buenos que son.
—¿Lo ves? —Le susurró al oído con toda la intención de lastimarla. —Puedes tener su apariencia y ni aun así ser amada. —Deteniéndose la miró a los ojos. —Podrás tenerlo todo de ella y aun así no la alcanzarías. —Sonriendo miró a su alrededor. —Es hora de terminar con esto. —Sin despedirse de nadie la tomó de la mano y tiró de ella.
Kalha se vio obligada a correr para seguirle el paso, no sabía lo que estaba pasando, pero él tenía mucha urgencia por llegar a la habitación. Al sentirse por los aires y caer sobre sus fuertes brazos su cuerpo tembló del miedo, ella había estado llorando y quizás por eso deseaba alejarse de todo el mundo.
—Mmmm. —Kalha gimió con fuerza, Tobal la aventó en la cama y se lanzó sobre ella como un loco.
—¡Mierda! —Gruñó desnudándola con tanta urgencia que no se midió, él destrozó el hermoso vestido.
Estaba furioso por todo lo que sentía su corazón y la necesidad que se instaló en su cuerpo lo asqueó, pero aun así tener a esa mujer desnuda bajo su cuerpo lo hizo olvidarse de todo el caos de su cabeza.
Kalha cerró los ojos con fuerza, Tobal la besa, muerde y estruja de tantas maneras que no sabe a cuál reaccionar. Sus pezones estaban duros como rocas y aun así él no dejaba de succionarlos y morderlos, su sexo palpitante no dejaba de humedecerse por las caricias que él le daba y su piel ardía con cada roce de su lengua.
—“Debería detenerse” —Pidió asustada como siempre, su pensamiento está en que morirá en una de las ocasiones y su corazón la estaba convenciendo de que ese día había llegado.
Tobal poco caso le hizo, se hundió en ella con fuerza y no dejó de besar cada parte de su cuerpo que alcanzaba y tocar cada rincón a donde llegaban sus manos. La intensidad del momento lo llevó a un frenesí que no podía controlar y con cada penetración que hacía su excitación se elevaba alto en el cielo.
Él la miró a los ojos e inmediatamente supo que fue un error, Dark estaba luchando por tomar el control y no podía negárselo, él también deseaba dejarse llevar. Kalha gimiendo como una loca, fue incapaz de controlarse y sus pequeñas manos se aferraron a las mejillas de Tobal quien la miró con asombro por lo que ese toque provocó en él.
—¡No puede ser! —Gritó antes de sacar sus colmillos lobunos y morderla en el cuello. No quería, se negaba a reclamarla como suya, pero su naturaleza fue más fuerte y la marcó como aseguraron los ancianos que haría.
—¡Basta! —Pidió con desesperación, pero Tobal no la soltó.
Ella trató de darle el control a Kira para que las defendiera a ambas, le rogó a su loba que la ayudara a escapar del dolor tan desgarrador que sintió en esa mordida, pero esa mordida, el poder contra el poderoso hombre sobre su cuerpo, pero no llegar al orgasmo y que la mordida se intensificara más no la ayudó en nada.
Era débil como nadie en el mundo y Tobal era tan poderoso que cada rincón del reino le teme, con ese pensamiento, con sus ojos desbordando lágrimas, su corazón a un ritmo que no conoce, su alma pesando en su interior, su loba debilitada y con los jugos de su sexo esparcidos por todas partes se dejó vencer, ella se desmayó.
{Nuestra mitad} Rugió Dark rasgando el interior de su humano lleno de gozo. {Ya estamos completos}