CAPÍTULO TREINTA Y UNO De repente, todo cobró sentido. Jessie rememoró la conversación que había mantenido en Coffee Klatch, en la que había mencionado su violenta alergia a los cacahuetes. No sería nada difícil echar una pizca de aceite de cacahuete a una bebida alcohólica y hacerla pasar desapercibida. Andi debe haberse percatado de que metió la pata al mencionar el hotel y dio por sentado que yo me daría cuenta en ello. Y ahora, del mismo modo que había eliminado a Victoria Missinger y a Marisol Méndez como amenazas, estaba poniéndose de nuevo en acción para eliminar a la persona que podía entrometerse. Jessie se obligó a respirar por la nariz, que todavía seguía despejada. Hasta mientras lo hacía, pudo sentir cómo se le empezaba a irritar la piel y su pecho le quemaba del esfuerzo

