CAPÍTULO TREINTA Día y medio después, Marisol Méndez todavía no se había contradicho. Ryan consideraba que eso era una señal de que Michael Missinger no estaba implicado. Jessie pensaba que seguramente tenía razón, pero no se podía quitar de encima la aprensión de que, a pesar de todas las pruebas, estaban acorralando a una mujer inocente. Y así se lo dijo. Hasta regresó a la sala de proyecciones para revisar la cinta de la entrevista con Missinger que habían llevado a cabo Ryan y Trembley. No había encontrado nada nuevo o revelador en el interrogatorio per se, pero había notado que, una vez se quedó solo para escribir su declaración—alejado de la presión de unos detectives insistentes—Missinger parecía estar sorprendentemente tranquilo. Se quitó el pelo rubio de encima de sus ojos azul

