—¿Eres virgen? —preguntó Gregory confuso. ¡¡El payaso de Edward aún no la ha tomado! Pensó emocionado. —No lo soy, pero en cierto sentido esta es mi primera vez— Gregory entendió a la perfección y empezó a besar sus labios de manera tierna sintiendo cómo Elizabeth se estaba relajando, votando la tensión y continúo penetrándola lentamente hasta sentir su m*****o completamente dentro de su intimidad, sintiendo cómo las paredes vaginales de esta le apretaban y succionaban su m*****o, Elizabeth estaba muy estrecha y caliente y eso a Gregory le provocaba un placer intenso. —Estás muy apretada, me gustas mucho Elizabeth, amo ese delicioso coño tan caliente —Gregory se sentía extasiado y empezó un vaivén frenético, abriéndose paso en el interior de la v****a de Elizabeth llegando profundo

