Era lunes y yo me sentía como un verdadero acosador, digno de una serie de investigación criminal. No me había llamado, pero yo ya sabía su nombre completo, su dirección y su número de teléfono. Había utilizado mis privilegios para obtener lo que deseaba, y no me arrepentía. No podía dejar margen para el error y esos días me habían servido para saberlo. Si yo quería a alguien para que fuera mi esposa, y obtener mi herencia, esa era ella. Se llamaba Olivia Isabella Brown, pero muy pronto sería Olivia Giordano. Al finalizar ese día mi propuesta sería aceptada por ella. Estaba seguro de ello. *** Volví de mi trabajo el lunes, más abatida que nunca. Había recibido una llamada de parte del banco. Me daban un mes para pagar un porcentaje considerable de los intereses adeudados, o debía

