Selene se quedó paralizada por un momento, y luego pensó que debió de ser su padre quien se lo dijo a Alaric. Pero este tenía claro que era una pura mentira, porque conocía perfectamente la verdadera relación entre ella y Lucían. Selene se sintió avergonzada al darse cuenta de que Alaric había descubierto su mentira, así que evitó mirarlo para no encontrarse con sus ojos. Alaric le sonrió y dijo: —Venga, toma un poco de puré. Él la ayudó a incorporarse, preparó una pequeña mesa donde colocó el recipiente y abrió la tapa del alimento. Un delicioso olor a cebolla llenó la sala, y a Selene se le abrió el apetito. —Come —la animó Alaric, aguantando las ganas de bromear con su conejita. —Gracias —respondió Selene antes de comenzar a tomar a bocados. En cuestión de segundos, un silencio

