—¡No puedo soportar a Lucían ni un segundo más! ¿Quién es él para hacerme daño y humillarme a su antojo? Éramos novios desde la infancia, estuvimos enamorados hasta que nos casamos. Pero en nuestra noche de boda me dejó sola, me traicionó con mi media hermana y no ha dejado de humillarme. ¿Y ni siquiera sé por qué? ¿No te parece ridículo? Todos estos cambios hicieron que Selene empezara a dudar si el Lucían que había amado era solo una ilusión, y que este fuera su verdadero rostro. Sin embargo, no entendía por qué Lucían había sacrificado su matrimonio solo para vengarse de ella. Si no la quería o la odiaba, podría haberse alejado sin más. “¡Maldita sea! ¿Por qué tengo que sufrir tanto?” pensaba Selene, furiosa. —¿No te lo ha dicho? —preguntó Alaric entrecerrando los ojos. —¡Ja! Dice

