Destinada a arrepentirse

2072 Palabras
ST: Gold Blooded - Wrongchilde Intento no enforcarme en la maestra hablando de los padres y cómo deberíamos ser agradecidos por tenerlos. Puedo ver su cuerpo entero girando en una imagen borrosa, lo que en realidad no me parece extraño. Lo que me está poniendo nerviosa es su discurso. Su hijo acaba de morir y dejó a dos niños solos. Ella se suena la nariz, que tiene una increíble cosa verde colgando de sus aletas. “ Es por eso que ustedes deberían tener en mente que no tendrán a sus padres para siempre. Ellos podrían morir hoy, o mañana, o pasado mañana, o en un mes. Ustedes nunca lo sabrán. Y les gustaría que la última cosa que hicieron por ellos fuera algo bueno, algo realmente bueno que los hiciera orgullosos.” Mi maestra sigue girando y su nariz se vuelve extrañamente grande, incluso más grande que ella msma, como si se estuviera gonvirtiendo en una nariz enorme que derrama el moco que nos ahogará a todos.  “No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, no han escuchado? Eso sólo se siente certero cuando pierden a alguien, cuando ya están muertos y ustedes no pueden ir bajo tierra para decirles cuánto los amaban. Es por eso que cada segundo, de cada día, de cada año, deben apreciar a las personas a las que aman.... antes de que los pierdan.” El moco cae sobre el piso y rápidamente inunda el suelo de nuestro salón de clases. Puedo ver a niños asustados levantando sus piernas, gritando, pero nuestra maestra no parece querer parar. Estoy llorando también, mis piernas parecen mucho más largas de lo que recuerdo a los siete años. Mi maestra me mira directamente y puedo sentir su extraño enojo contra mí. Su boca está babeando materia oscura que avanza en mi dirección, como una serpiente sinuosa con voluntad propia. Intento gritar, pero no puedo. Cuando miro sobre mi escritorio, puedo ver que todo este tiempo he estado garabateando círculos grandes de una forma tan fuerte que casi he destruido el papel. Sé que sólo son círculos, pero continúo garabateándolos como si tuvieran alguna utilidad contra mi maestra.  Ahora está frente a mí, llorando la misma materia oscura, similar a la tinta. No puedo dejar de garabatear. Algo en mi cabeza quiere explotar, puedo sentirlo, ¡pero lo único que puedo hacer es garabatear! ¡No lo puedo soportar más, por favor, alguien ayúdeme! Mi maestra hace una mueca y aleja mis manos de los garabatos. Estoy temblando. “Y definitivamente los perderás, y será tu culpa no haber podido evitar sus muertes. Eso sería tu culpa.” La imagen cambia y puedo verme a mí misma en frente de la tumba de papá. Su nombre, Chris Temple, está escrito con tinta fresca y de color n***o. La letra es infantil y torpe. Veo mi propia mano sosteniendo una pluma negra con la que condené a mi padre a la muerte. Me arrodillo, pero no puedo llorar. La única cosa que puedo hacer es... garabatear en su tumba. Abro los ojos, mi cabeza está girando y mi boca está seca, como en una resaca, pero esto no es nada como una. Repito las palabras en mi cabeza una y otra vez. Definitivamente los perderás, y será tu culpa no haber podido hacer nada para salvarlos. La tumba de mi padre, que no se parecía en nada a la auténtica, y la voz hiriente de mi maestra, como si fuera Dios mismo el que me dijo que era mi culpa. Coloco la mano en mi pecho y cierro los ojos. Mi respiración es rápida y mi corazón está corriendo una carrera que no quería empezar. Lo sé. Es culpa de mi cerebro. —Están compulsionando—me digo a mí misma, mientras me concentro en el ritmo de mi respiración, cómo el aire llena mis pulmones y alimenta mis células sanguíneas, mis células de vida. Entonces, los látidos de mi corazón comienzan a disminuir el ritmo—Sólo fue un sueño—me prometo. No fue mi culpa. Pero.. no lo fue? Mi padre estaba de camino al trabajo, el trabajo que consiguió para que yo tuviera mejor vida, con más ingresos y estabilidad. Pude haberle dicho que no necesitaba nada de eso, que estaba bien. O pude haber hecho que se retrasara un poco, como siempre hacía durante el desayuno, hablando tonterías sobre la escuela. O pude haber pretendido que estaba enferma para que él se quedara a consentirme un rato más. Pude... haberlo salvado. Mis manos vuelven a temblar. Incluso si perdí la compulsión de garabatear, está regresando. Carajo, no, por favor. No tengo tiempo para hacer esto de nuevo. Miro alrededor para encontrar el cuaderno y la pluma. Necesito... —¡Hey, Morgan, niña!—escucho escaleras abajo—¿No tienes escuela? ¿Por qué todavía duermes, tú, floja? Es la abuela de nuevo pero, por una vez, me siento aliviada. Mis pensamientos se detienen y puedo concentrarme en otra cosa. Corro a las escaleras para encontrar una distracción y para intentar actuar como si todo estuviera bien. —Estoy de vacaciones—le digo a la abuela, quien mira televisión—, ¿no recuerdas? —Ah, ¿lo estabas? No recordaba. Sonrío. —¿Estás segura de que no recordabas o sólo querías despertarme para que prepara el desayuno? La abuela me sonríe de vuelta. —¿Que yo te necesito para hacer el desayuno? Por el amor de Dios, nadie comería tu comida en sus cinco sentidos, a menos que busquen vomitar—Asiento, aunque no creo que esté siendo honesta. Sólo que la abuela no quiere admitir que ella es la floja—Pero ahora que estás aquí, puedes intentar preparar unos sandwiches y yo te ayudaré a evaluar qué tan buenos son. Un día tendrás un novio y querrás prepararle algo delicioso para que le gustes. Lo sabía. Pero sólo suspiro y me dirijo a la cocina —¿Acaso vives en el siglo 20?—murmuro. —¿Qué quieres decir, niña? —Tch—me quejo. ¿Cómo es que puede escucharme sin importar mi volumen? —Dime qué quisiste decir. —La idea de que las mujeres tienen que cocinar para los hombres es tan vieja y estúpida. ¿Por qué querría cocinar para alguien que me gusta? Si quiero impresionarlos, sólo debo comprar algo muy caro y útil, para que cuando lo usen, se acuerden de mí. —El  corazón de un hombre se conquista con el estómago antes de sus corazones, esa es la forma más segura. —Ridículo—susurro tomando los últimos ingredientes para los sandwiches. —¡Puedo escucharte! —¡Ya sé! ¡Quería que me escucharas! —En cualquier caso, Morgan, cocinar no es sólo cosa de géneros, es parte de la vida d euna mujer. —Eres tan anticuada que me haces reír—digo, colocando algunos tomates sobre la tabla para cortarlos en rebanadas. —Tu padre era el mejor cocinando, incluso podía superar a tu hábil madre. Y él era tan dulce. Intentó cocinar los platos favoritos de tu madre cuando ella estaba embarazada de ti. Cuando le dije que ese era el deber de tu madre, me dijo que él quería hacerlo y que quería descubrir cuáles eran tus platillos favoritos antes de que nacieras. Tu madre odiaba las zanahorias, pero de repente le gustaron cuando te tenía en el vientre y las volvió a odiar luego de que nacieras. Tú amas las zanahorias, así que ¡tu padre tenía razón! Sostengo el cuchillo sobre el primer tomate, pero mis manos tiemblan de nuevo. No puedo olvidar el sueño de la maestra gritando que sería mi culpa... Y en realidad uno de ellos murió poco después. Yo atesoré a mi padre muchísimo, siempre lo abracé e intenté no molestarlo a pesar de mi personalidad traviesa, pero, de todas formas, murió. ¿Qué hice mal? Todavía no lo sé y nunca lo sabré, sin importar qué haga ahora. Suspiro y dejo el cuchillo junto a la tabla. —Oye, abuela, odio los tomates, así que no habrá en los sandwiches. —¿Qué? ¡Eso no es cierto! A ti sí que te gusta. —He cambiado. Y también odio las zanahorias, así que ya no quiero que las menciones otra vez. —¡No te creo! —Bueno, la verdad es que no me interesa si no lo haces. ***  Cuando llego a la estación de autobús, puedo ver a mi amiga Mizuki saludándome, sonriendo. Abro mis brazos ampliamente y corro hacia ella. Ella inmediatamente hace una mueca y se gira para darme la espalda, pero no me importa. La abrazo muy fuerte mientras ella gruñe. —Sabes que odio los abrazos. —Y tú sabes que yo necesito abrazos. —¿Quién necesita abrazos? No es como agua, comida o aire—Mizuki intenta escapar de mis brazos, pero soy más alta y fuerte, así que no tiene opción. —¡El contacto físico es una necesidad! —Debe ser ilegal. Seguramente es acoso. —Ay, abuela cascarrabias—digo, colocando mi brazo sobre sus hombros, caminando en esta incómoda forma. —Eres una molestia. —Si es así, ¿por qué aceptaste venir conmigo?—Mizuki se sonroja y muerde mi mano—¡Ouch! Eso dolió, ¿sabes?—grito, apartándome. Mizuki hace una mueca. —Porque pensé que me matarías si no lo hacía, ¿sabes? ¡Creí que estás así de loca!—Me rio abiertamente. —¿Loca? —Sí, y te odio. —¿En serio?—pregunto con una enorme sonrisa—¡Dilo otra vez, por favor! —¿Lo ves? ¡Estás loca! —Es porque puedo oír tus verdaderos pensamientos. Lo que escucho cada que dices eso es “te amo.” La cara de Mizuki está tan roja que podría explotar pronto. Ella siempre habla de lo mucho que odia las relaciones, especialmente las de amista. Siempre dice que me olvidará conforme nuestros caminos se separen, querámoslo o no, porque esa es la forma en que la vida funciona. “Las personas son pasajeras.”  También dijo que nos vio separadas en el futuro, que yo ya no estaba en su vida. Pero sé que ella siente tal cariño por mí que eso es imposible. También la amo y esa es la razón por la que me encanta molestar a mi renegada amiga. —Tienes una idea muy extraña de amor. —Lo sé, ¿verdad? De toda formas, Mizuki, quería que leyeras mi futuro. Miro los ojos de Mizuki iluminarse. Si hubiera algo que Mizuki adore más que nada, sólo podría ser la lectura de cartas. Ella encuentra su grupo de cartas en el bolsillo frontal de su bolsa y me las enseña a detalle, aunque no puedo ver más que la parte de atrás, con una imagen repetida de una luna media y el sol sujeto a ella. Los colores son oscuros y atractivos. Sonrío, sólo quería ayudarla a tranquilizarse, pero ella ya entró en su rol de lectora de cartas misteriosas. —Elige tres. —Lo sé—Luego de un segundo, tomo la primera y la última carta de derecha a izquierda y la que creo que está exactamente a la mitad de la baraja—Ahí está. Mizuki les da la vuelta y las analiza. —Okay, obtuviste el Ilustre, el Mestizo y la Copa de Corazones...—asiento. —¿Qué significa?—Mizuki frunce el seño. A mí me parece extrañamente gracioso—¿Qué es? ¿Voy a morir o qué? —Quiere decir que te vas a arrepentir. Y que te dolerá mucho... tanto, que preferirás estar muerta. —¿Eh? ¿Arrepentirme por qué?—Mizuki levanta los hombros. —No tengo ni la menor idea, sólo digo lo que veo. Puede ser desde el sabor de un sandwich que hará mal a tu estómago... hasta perder algo que amas. —Ah, ya veo, entonces no hay nada de qué preocuparse. —Yo no dije eso... Sólo que... no lo sabrás hasta que pase. —Sí, ya entendí. Entonces no importa. —Oye, escúchame. Deberías estar consciente de que algo viene. —¿Como un sandwich caduco? —Bueno, sí, supongo que podría ser ese sandwich y nada más. Sonrío, aunque mis manos ya están temblando. 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR