SEGUNDA PARTE “Otro día aburrido, las tardes son las más tediosas, odio volver a casa y encontrarme con él, ebrio y delirando, como todas las malditas tardes desde que mamá murió. Odio tener que llevar ese peso que me dejaste sin importarte nada más, en verdad que lo odio. Pero no te culpo, yo habría hecho lo mismo si fuera tú, pero yo soy yo, y aún queda Rony, a él no lo puedo abandonar. ¿Sabes una cosa? Por aquí dicen que huiste con esa chica mexicana y se burlan de ti, cómo quisiera hacerles tragar su propia sangre mezclada con tierra, a todo al que se atreve a hablar mal de ti. Carlo en sus clásicas rabietas grita que estás en Berlín... no sé si creerle, ya que de ti no sé nada desde ese viernes” Hans. ….. Hans firma la carta. Nunca podría enviarla. Jamás podría poner al descubiert

