Capítulo 34: El dulce acercamiento Damian hundió los dedos en mi pelo. Bajé la mano hacia el nudo de su toalla, pero él me atrapó la mano. —No tan rápido, cariño. Primero enséñame tú algo. —¿Qué quieres ver? —Lo que tú quieras. —Con este traje no dejo nada a la imaginación. —Aun así quiero verte más de cerca. Sentí mi piel erizarse, el tono de Damian era sensual y provocador. De repente pensé que quizá debería decirle que era virgen, pero entonces él creería que era un bicho raro o lo peor; tal vez le diera miedo tocarme. Tenía que fingir que sabía lo que hacía a toda costa. Le di la espalda, intentando ganar tiempo para pensar, y entonces vi que las cortinas que colgaban en la ventana de la cocina no estaban cerradas del todo. Dudaba que alguien se paseara por ahí fuera con ese

