Capítulo 35: ¿Como que eras virgen? Hice lo que me ordenaba y me sentí indefensa y excitada. Él me miró fijamente. El deseo se incrementó todavía más cuando él me pasó la yema del dedo por el estómago, de un lado a otro de la cinturilla de las medias de red, jadee sin poder evitarlo. Él siguió bajando. —Separa las piernas. Le obedecí, pero al parecer no quedó satisfecho porque me agarró los muslos y me los separó todavía más. Las medias no suponían ninguna barrera, y me sentí demasiado expuesta, demasiado vulnerable. Él inclinó la cabeza y me lamió a través de la red, jadee fuerte sin poder contenerme. Me separó más las rodillas y ahuecó mis pechos con las palmas de las manos mientras seguía lamiendome con la lengua en medio de mis piernas. Estaba perdida en un torbellino de sensaci

