Capítulo 25: ¡Ha sido una trampa! MARTA Escuché voces. Levanté la cabeza de las rodillas y me di cuenta de que me había quedado dormida sentada en el suelo delante de la jaula del leon. Mientras me desperezaba, recordé el dolor que había experimentado y la extraña sensación de afinidad con el felino. Qué extraño. Debía haberlo soñado, aunque todo aquello le había parecido muy real. Miré a la jaula. El león había levantado la cabeza, había bajado las orejas y tenía las marcas blancas a la vista. Seguí la dirección de su mirada y vi que Damian se acercaba a mí, con Losbi y Joya de cerca. Se puso de pie lentamente. —¿Dónde está? —exigió Losbi. —Yo me encargaré de esto —dijo Damian. Sentí un atisbo de temor al ver la expresión fría y resuelta en la cara de mi marido. El leon comenzó

