— ¿Qué dices? ¿Qué yo me aleje de ti?
— ¿Crees que no se que detrás de todos esos rumores que hablan, eres tu la que los difunde?
— ¿Ahora resulta que soy yo la que difunde los rumores? Es increíble la basura que eres en realidad Felipe.
—Puedes creer lo que quieras, no te voy a pedir disculpas. Tu caíste en mis enredos muy fácilmente, eres una chica que no se da su lugar –Hanna no podía creer que el hombre con el que había compartido esas noches de pasión, le estuviera hablando de esa forma.
—Mi problema fue creer que eras un caballero, si solo querías sexo podías solo decirlo, no tenias que decirme tantas estupideces.
—Quería hacerte sentir especial, simplemente eso, pero era claro que solo seria unas cuantas noches y ya, ahora déjame en paz.
—A ver señor –Subió la voz Luna —¿Con que permiso viene usted a hablarle así la diseñadora Hanna?
—Solo estoy resolviendo un asunto personal señorita Luna, no es nada personal contra usted.
—Todo lo que le pase a Hanna claro que tiene que ver y voy a exigir que le pida una disculpa hora mismo a Hanna.
—No creo que nos estemos entendiendo señorita Luna y con todo respeto le repito que el problema es entre Hanna y yo, lamento que se sienta ofendida por esto.
—No, el problema no es entre Hanna y usted, déjeme decirle que tiene un fuerte problema de valores, ¿Quién se cree que es para tratar a alguien de esa manera? Respete un poco.
—Hanna me falto primero el respeto creando esos rumores.
—Hanna es una dama y ella no creo absolutamente ningún rumor, ahora hágame el favor y deje ser tan imbécil y salga de mi oficina inmediatamente.
— ¿Imbécil? ¿Sabes que a quien le llamas imbécil?
—Sí y con más razón se lo digo, lárguese de mi oficina si no quiere que llame a seguridad.
—Está bien, con que así son las cosas, esta humillación no se quedara así.
—Uy que miedo, lárguese ya –Felipe se acomodo el traje y salió de la oficina de Luna.
—No era necesario Luna.
—Claro que era necesario Hanna, es un imbécil.
—Esto puede repercutir en el negocio, trabaja para una empresa importante.
—Me importa un pepino para quien trabaje, no va a venir aquí a tratarte de esa forma y cuidado y no hago yo algo contra el primero –Luna se sentó en su silla molesta —Es increíble de lo mucho que se la da solo por tener dinero, su esposa debería saber la verdad.
—Solo me haría quedar mal Luna.
—Lo sé, pero pobre de la señora que sea su esposa, es un completo patán.
— ¿Puedo tomarme el día hoy? No me siento bien.
—Claro que sí, yo me quedare viendo lo que me dijiste.
—Gracias, lo aprecio mucho Luna.
—Gracias a ti, por ser mi fiel compañera en todo este camino –Hanna se sentía realmente mal, más que todo por todas las ilusiones falsas que tenia sobre Felipe, la había llevado al cielo, para tratarla como basura.
Hanna no pudo evitar soltar unas lágrimas y apenas se monto en su auto, entro en llanto.
En la cocina de la mansión Fabián hablaba con Mileidy sobre lo que le estaba comentando a Luna aquel otro día.
—Pienso que por los momentos hay que tomarnos una pausa de lo que íbamos a tener.
— ¿Te parece que eso es lo mejor? Digo, está bien que estemos ocupados ¿Pero una pausa? –Mileidy no estaba demasiado de acuerdo con su decisión pero si era la decisión de Fabián, la respetaba. No quería parecer intensa y menos cuando no tenían nada en sí.
—Claro Mileidy, lo mejor es que ninguno de los dos tenga distracciones y quizá en un momento cuando nos organicemos mejor podamos retomar donde lo dejamos, igual no estoy apurado.
—Bueno si es lo mejor para ti –Mileidy le dio la mano y Fabián sabía que no le había gustado la decisión que había tomado pero seguro lo entendería luego, Fabián intento darle un beso a Mileidy y la misma se aparto.
—Tengo cosas que hacer en la mansión, tengo que ayudar a Sharon con unas cosas que no he enseñado aun.
—Bueno –Fabián se alejo y subió a su habitación.
—Es increíble cómo ni parece importarle –Se dijo Mileidy a sí misma —Bueno al menos la pasare mejor en el viaje de la universidad al que estoy invitada, quizá Luna quiera ir conmigo.
Mientras Mónica llegaba a su casa en esos momentos encontrándose una sorpresa algo indeseable.
— ¿Enderson? –Pregunto Mónica al ver el tipo con el que había terminado hace un par de meses bien acomodado en la sala de su casa — ¿Qué haces aquí? ¿Cómo entraste?
—La cerradura de tu puerta no es difícil de malograr –Enderson se levanto del mueble y puso las manos en sus bolsillos — ¿Podemos hablar?
—No, claro que no, fuera de mi casa si no quiere que llame a la policía.
—Bueno venia a hablar pacíficamente pero si quieres que me vaya –Enderson se acerco a Mónica con su teléfono en la mano —Venia a discutir la difusión de este video por las redes pero ya que –Enderson se guardo el teléfono, Mónica no creía lo que había visto.
— ¿Qué me acabas de mostrar? –Enderson se paro y sonrió.
— ¿Ya podemos conversar?
—Siéntate –Le dijo Mónica cerrando la puerta. Enderson lo hizo con toda liviandad.
— ¿Quieres que te muestre mejor el video? –Enderson le mostro la cámara del teléfono y Mónica tomo el video de un solo golpe, en el video mostraba como Mónica se quitaba la ropa y se desnudaba encima de Enderson. Mónica lo detuvo y lo elimino.
—No importa que lo hayas eliminado querida, tengo copias.
—No te creo.
— ¿Crees que te iba a dejar el teléfono así como así sin tener un respaldo? –Enderson negó con un dedo —No me creas tan poco inteligente.
— ¿Qué es lo que quieres?
—Tengo que ocultarme de ciertas personas que me están buscando, me metí en ciertos problemas y necesito quedarme aquí un par de días, quizá algunas semanas.
—Ni en sueños te quedaras aquí.
—Si no aceptas mi oferta, publicare ese video en las r************* y seria el fin de tu carrera como directora, porque ¿Quién va a querer inscribir a su hijo en un lugar donde la directora tiene un video s****l en las r************* ?
—Eres un m*aldito.
—Lo soy, pero tranquila nena, no será para siempre.
—Te daré dinero para que te quedes en otro lugar.
—No, me gusta aquí, es cómodo y hay buena comida en la nevera.
— ¿De quienes estas huyendo?
—Mientras menos sepas mejor, mientras estoy aquí podríamos recordar algunos momentos –Enderson se mordió los labios —Ya sabes, yo se hacer todas aquellas cosas que te gustan.
—Mientras estés aquí, no me pondrás un dedo encima.
—Está bien, como dije solo necesito quedarme unos días, luego me iré. Iré por una copa de vino ¿Quieres?
—No gracias –Mónica se quedo pasmada en su sofá, ¿Con que clase de hombre se había metido? Para ella había sido un hombre como cualquier otro, pero esta vez se había metido con el hombre equivocado. Su investigador privado quizá podría ayudarla.
Rose luego de un rato también llegaba a su casa, hablaba con Mónica que no le quiso contar lo que estaba sucediendo en River City para no angustiarla, Mónica había escuchado que “Luna” estaba siendo investigada y que ya tenía bastante con todo lo que estaba pasando. Pero se sentía acompañada de alguna manera por Rose cuando hablaba con ella y para Rose no era diferente.
En la noche Mileidy le toco la puerta del cuarto a Luna, que dormitaba.+
— ¿Luna? –Pregunto y Rose salió de su sueño.
— ¿Mileidy? –Un temblor recorrió el cuerpo de Rose, por despertarse así de la nada, estaba a punto de caer en un sueño profundo.
—Necesito preguntarte algo, disculpa que interrumpa tu sueño.
—Claro, pasa –Rose se acomodo en la cama y Mileidy prendió la luz de su cuarto. Mileidy se sentó en la cama.
—Fabián termino conmigo –Mileidy entro en lágrimas y Rose la abrazo.
— ¿Termino contigo? Pero el me dijo que era un tiempo solamente.
—Sí, pero es lo mismo, termino conmigo lo que sea que teníamos y me dijo… Que quizá algún día lo podíamos retomar pero sé que no será así –Decía entre sollozos.
—Bueno pero ¿Es algo para cada quien concentrarse en su carrera no?
—Es una excusa, lo sé. Sé que es así, seguro ya conoció a otras chicas que le interesan más que yo.
—No, Mileidy no es eso creo que simplemente quiere hacer las cosas bien contigo más adelante.
—Si quisiera hacerlo, no me hubiese terminado ni huido como un cobarde.
—Bueno ¿Ya se lo dijiste?
— ¿Para qué? Es su decisión, no puedo interferir en ella.
—Bueno pero… quizá lo hagas pensar mejor en que su decisión es algo extrema… Yo…
—No, al fin y al cabo, no tuvimos nada serio pero no sabes cómo me siento –Rose ya tenía a dos amigas con problemas sentimentales y ella no se quedaba atrás —Bueno, fui una estúpida al pensar que alguien como él realmente se fijaría en mi.
—No, no lo eres. Eres una gran chica y estoy segura de que cualquiera quisiera estar contigo, y si Fabián por los momentos no quiere, pues que se abstenga a las consecuencias.
— ¿Consecuencias?
—Ahora eres libre de salir con quien quieras.
—Lo que menos pienso es en eso.
—Veras que salir con otras personas te hará bien.
—Hay un viaje próximamente en mi universidad pero no quiero ir sola ¿Vendrías conmigo? Es la única forma en que vaya.
—Claro que si Mileidy, te acompañare a ese viaje.
—Gracias –Sonrió entre lagrimas.
*****
Unos días después tanto Rose como Mileidy se fueron de compras juntas un día antes para ir al viaje. Rose solo le informo a Catalina a donde iban y esta asintió y le d***o lo mejor, Rose al fin sentía al aire de cariño de su abuela aunque fuera poco.
El día del viaje, tenían ambas alrededor de unas dos maletas, ni ellas mismas sabían que tanto habían empacado. Mileidy se veía muy feliz por el hecho de salir a compartir y olvidarse un rato de todo. Fabián pasaba por allí y a pesar de que no quiso ser chismoso, le pregunto a Luna a donde iban.
—Un viaje de la universidad –Fabián se quedo viendo las maletas.
—Que les vaya bien –Sonrió tristemente y se fue de nuevo.
—Parece que ni le importa.
—Quizá solo sea un escudo –Dijo Luna — ¿Emocionada?
—Sí, es la primera vez que amaneceré en una montaña acampando.
—La primera vez de ambas.
Ambas se montaron con el chofer que las dejaría en la zona exacta de donde caminarían para empezar a montar las carpas, duraron alrededor de 3 horas en llegar al sitio. Algunos compañeros de Mileidy reconocieron a Luna y la saludaron, felicitándola por la nueva línea de ropa que estaba siendo todo un éxito. Tanto Mileidy como Luna empezaron a armar sus carpas, aunque necesitaron más de una mano para poder hacerlo, ya que a cada rato les quedaban sueltas o mal amarradas. También tuvieron que limpiar el suelo donde las colocaban y eso tomo algunas tantas horas.
—Bueno, por hoy chicos solo haremos una caminata y mañana comenzaremos con lo divertido –Dijo el profesor —Así que lleven agua y levántense –Dijo el hombre de una camisa color blanca tirando a amarilla.
La caminata empezó y Rose al ver a los otros campamentos se percato de que ja cara conocida estaba entre ellas, era Marcos.