Cabe mencionar que como ese día fueron varios. Ella era una mujer que le gustaba la diversión. Ese día en el bar me dijo fríamente. -Me gustas pero me gusta más el dinero. ¿Quieres tener sexo conmigo? Es posible siempre y cuando me demuestres compromiso económico. Debo reconocer que su respuesta me agarró mal parado, no se que idea tenía yo que siendo casado podía tener una relación con ella. Sus objetivos y formas estaban mucho más claros que los míos así que no pude evitar ser controlado por esa mujer. -Vaya a tener sexo conmigo hasta que me cumplas tres caprichos. Yo seré discreta y nadie sabrá de esto te lo prometo. -Era como una de esas personas que se dedican a negociar en las películas. Su mirada firme, la voz clara, su actitud segura, entre muchos otros puntos que tuvo a su fav

