Con esa pequeña acción que hice bastó para inciar una historia demasiado comprometedora. Al inicio ella no se quiso arriesgar por su parte profesional y porque sabia que yo era casado. Me la jugué al decirle que ya no estábamos juntos, por eso yo lo entregaba en las mañanas para poder verlo. Quedé como un santo, un hombre que hace lo posible por ver a su hijo y que apesar de estar separado de su mujer ve por el. Eso era algo que solo un buen hombre y un buen padre podrían hacer. Después cuando la invité a salir formalmente las cosas cambiaron. La cité saliendo de la escuela justo como la había recogido aquel primer día y de ahí nos iríamos a pasear. Mi plan era llevarla a cenar pero ella insistió en ir a un bar, un ambiente más divertido según ella Tenía mucho tiempo que no iba a lug

