—¿Ya me extrañabas?— Blaire muerde su labio inferior al verlo esperándola en el relleno de la puerta del edificio. Las horas habían pasado de manera rápida, y tenía que admitir que a pesar de que el proceso había sido doloroso, también había sido genuino y lo había podido llevar con soltura al estar junto con Silvye. No solo importaba el hecho de ponerse al día y de poder hacer ese pequeño duelo para Karim, sino que también era poder entender cómo es que se resolvían las cosas a partir de ahora, teniendo en cuenta que no era la hija del guardián de las almas, sino que era la hija de alguien mucho más importante y tampoco era algo que pudiera volver a decirlo en voz alta. Por lo cuál, habían aprovechado el tiempo para poder darse el lujo de hablar sobre lo que significaba ser la hija del

