—No se por dónde empezamos.— Roath pasa sus manos por su pantalón mostrándose nervioso. Arden sonríe burlón tomando asiento en los sillones qué el guardián de las almas había señalado. —Creo qué puedo ser yo quién inicie.— Blaire traga saliva tomando asiento a un lado del semidiós. Y por más qué tiene ganas de tomar su mano para qué le genere confianza no lo hace. Sólo infla su pecho y mira a quién fue su padre por toda su vida. Roath asiente dejando las tazas de café a medio volcar en la pequeña mesa qué tienen delante de los tres. Arden chasquea los dedos y la bandeja queda en la misma, sin chorrear una sóla gota del líquido, lo qué hace que él guardián le agradezca con una pequeña mirada. —Si, claro.— Sonríe nervioso. —Todo tuyo.— Titubea mirándolos a ambos. Arden suspira acomodá

