Arden juega a torturar a los gemelos, mientras qué es su guardián quién consume las almas que encargó para él, en su habitación. Hoy no estaba con demasiado apetito para que eso fuera un gran plan, sólo quería alimentarse de la pelirroja y esperaba poder hacerlo al regresar a su penthouse. —"¿No fue suficiente con esos dos?"— Sisea Deaton con algo de burla. Arden suspira llevando su cabeza levemente hacia atrás, para apoyarla en el respaldo del sillón, aprovechando qué Hakeem se encuentra a unos metros de ellos en el otro sillón que divide la cama. —"No lo creo, de cualquier manera se merecen el castigo y saben que estoy siendo demasiado flojo tan sólo porque estoy aburrido."— Murmura pasando una mano por el puente de su nariz y disfrutando de ver cómo se queman por dentro una y otra

