La atmósfera dentro del chalet es pesado, cargado con el sonido del crepitar de la chimenea, que acompaña el latido acelerado de mi corazón. El calor que emanan los cuerpos de Brandon y Patric me rodea, un contraste fuerte con el frío que se filtra desde el exterior. Ellos están tan cerca, sus respiraciones rozando mi piel, cada uno de ellos actuando de manera diferente, pero complementándose de una forma que jamás habría imaginado. Brandon siempre es el primero en moverse, impulsivo, lleno de una energía tan cruda que siento que va a arrastrarme consigo. Sus manos son grandes, fuertes, y cuando sus dedos se deslizan por mi cintura, la electricidad que recorre mi cuerpo es casi insoportable. Me jala hacia él con suavidad, pero con la suficiente firmeza para dejar claro que me quiere cerca

