La reunión con los colaboradores fue un éxito. Ya saben quién es el enemigo, de qué empresas es dueño, que tan esquivo es con los impuestos y la reputación que tiene en el mercado. Lidia está dispuesta a irse inmediatamente de la oficina y confrontar al hombre de sesenta y ocho años que andaba tras la pista de una chica de tan solo veinticinco. La diferencia de edad hacía más lógico que Yamilei fuese su hija que su esposa. Cuando alguna situación altera a Lidia, esta se siente con la fuerza para hacerse notar y cantarles las verdades a otros. Ya lo hizo con Yamilei, con Camilo y el asociado de Diamonds, ninguna de las veces fue capaz de contener la sensación posterior de estar haciendo algo indebido. Teniendo todas las cartas a su favor, al final siempre cree que es ella la equivocada.

