Lidia dormía plácidamente al igual que Gael, quien se tomó más en serio de lo necesario todo el asunto sobre discutir su currículum, al punto de quitarle a Lidia otro par de kilos por las maromas propias del circo del sol que tuvo que hacer para seguirle el ritmo cada noche de pasión. Esta mañana se había concebido como una de relajo, y dormir hasta tarde estaba incluido. Desgraciadamente el teléfono de Lidia comenzó a sonar. Lidia despertó a medias, con un ojo entre abierto extendió su brazo dándole manotazos a la mesita de noche. Canceló la llama sin fijarse qué era, se culpó a si misma imaginando que se trataba de una alarma mal configurada. Cerró los ojos y volvió el cuerpo para abrazar a Gael, una fracción de segundo bastó para que se volviera a dormir. Otra llamada volvió a desper

