Al rededor de las tres de la mañana Lidia salió de su habitación casi en puntillas por algo de beber. Cuando vio a Gael dormitando en su sofá casi escupe toda el agua fría que había bebido. Gael abrió los ojos, lo que hizo a Lidia instintivamente retroceder hasta su cuarto —¡Espera! — gritó Gael. Lidia titubeó sobre qué hacer unos instantes, lo suficiente como para dejar a Gael hablar. —Yo no me di cuenta que lo que hice era inapropiado. Lo siento...de verdad lo siento. Algo impulsó a Lidia a volver junto a Gael, ella no es consciente de lo incapaz que es de ver a Gael mal, tal vez lo único que la mantiene en movimiento es no querer verlo triste. "La gente guapa no merece sentirse triste"— es una idea tonta que le ha rondado la cabeza desde siempre y justifica su propio dolor con

