Gael ya había tratado de hacerse oír varias veces en el trayecto de Lidia hasta los baños. No la vio entrar, por lo que no tenía idea de quién la acompañaba. Sencillamente se sorprendió de verla allí, temió que viniese a cancelar su cita o algo peor. Lidia se volteó a ver quién sostenía su hombro. Su cara perpleja no hacía justicia a la emoción que sentía de ver la sonrisa de Gael una vez más, pero si reflejaba claramente el pánico que sentía por tener a Camilo tan cerca. —Hola Lidia ¿Pasó algo? —Gael susurró al oído de Lidia seguro de que de esa forma ella podría escucharlo claramente. Alguien debería hacerle el favor de explicarle que susurrarle al oído a una chica tímida la inhabilita por tres turnos. Desde la entrada del gimnasio Ruth les hacía señas a las que solo Gael p

