Cuatro de la mañana en el andén de autobuses. Hay un vagabundo roncando fuera de la oficina de boletos, está recostado sobre cartones abrazando a su perro mestizo. Lidia mira desde el interior con un café en la mano, la temperatura baja considerablemente en la ciudad por las noches, el televisor colgado en lo alto de un ventanal muestra la hora y la temperatura. 03:58 hrs 9°C Roberto está junto a Lidia acompañándola. Hace un par de horas miguel habló con los tres muchachos a través del chat que Lidia creó. Dijo que el que estuviera dispuesto a acompañarla esta madrugada recibiría una compensación monetaria y el resto del día libre. Alejandro y Fernando quedaron fuera de juego porque no tienen licencia de conducir, y tampoco saben hacerlo. —Lamento que hayas tenido que venir por mí en la

