No pasaron muchos segundos antes de que aquel elfo pudiera verme y apenas hacerlo extendió su mano y de ella salieron varias chispas las cuales se movían aleatoriamente pero en su mayoría iban dirigidas hacia mí, al ser un ataque muy rápido no tuve muchas oportunidades de evadirlo por lo que me dio directamente, quede completamente paralizado y la electricidad recorría mi cuerpo bruscamente e incluso comencé a sentir mucho calor, Ryu que se encontraba peleando no muy lejos de mi lanzo una pequeña daga entre aquel sujeto y yo, desviando gracias al metal de la misma la electricidad hacia un árbol donde la daga se clavó y varios segundos después aquel árbol comenzó a arder en llamas.
- ¡Espabila! – Grito fuertemente Ryu defendiéndose a duras penas de aquel hombre.
El Elfo oscuro al ver que su ataque ya no estaba siendo dirigido hacia mí se detuvo, giro su mano hacia mí de nuevo y volvió a lanzar el conjuro, esta vez lo pude ver poco más claro y desenvaine mi arma rápidamente colocando la punta dirigida a él, tomando firmemente mi espada y con mi otra mano libre posando la palma sobre el suelo, la electricidad llego a mí una vez más pero esta vez no me hizo mucho daño, aun podía sentirla recorriendo mi cuerpo pero gracias a este movimiento ya no me dolía y mi cuerpo ya no sentía calor, o al menos no tanto.
- Jeh. – Rio cínicamente aquel elfo.
Desenvaino su espada, la cual tenía una especie de humo n***o que le salía de la hoja (Un signo indiscutible de la maldad que recorría el cuerpo de su amo) y corriendo hacia mi intento clavármela en el pecho justo en el corazón, pude evadirlo por suerte y un poco de habilidad pero aun así logro cortarme parte del hombro izquierdo, apenas ver que no logro asestar el golpe, con su otra mano me tomo del cuello e intento elevarme, pero por fortuna parecía ser que su fuerza física no era tan alta, o que quizás mi peso era demasiado para él, por lo que gracias a ello levante mis pies del suelo dejando todo mi peso sobre su brazo y tomando su brazo con mis dos manos, de la fuerza caímos al suelo, yo sobre mis rodillas y el completamente encorvado, al hacerlo me impulse fuertemente hacia arriba y le di un cabezazo en su mandíbula lo cual lo desoriento un poco, lo obligo a soltarme y a retroceder unos cuantos pasos agitando su cabeza para recobrar la compostura, sin pensarlo comencé a correr hacia él y con mi espada intente cortarle su pierna justo en la rodilla para hacerlo caer e inmovilizarlo, pero… Es un Elfo. Elegantemente bajo su espada y con ella desvió mi ataque mientras seguía sacudiendo su cabeza, después soltó su arma y apretando su puño, después lo abrió rápidamente haciendo la palma hacia arriba y ejerció presión para levantarlo, el suelo comenzó a temblar levemente y rocas se elevaban, después impulso su mano hacia delante y todas las rocas comenzaron a volar hacia mí, yo estaba muy cerca por lo que moverme me era completamente imposible y todas las rocas me impactaron en el cuerpo lastimándome. “¿Por qué no puedo ser más útil?” Pensaba en voz alta, quejándome por el dolor.
Aquel sujeto ya se encontraba bien, volvió a tomar su espada y la envaino, después con ambas manos apuntándome hacia mí de su cuerpo salió un rayo aún más potente directo hacia mí; justo en ese momento un aullido se escuchó y Khana se interpuso entre nosotros recibiendo de lleno aquel ataque, un destello exploto justo por el frente y la empujo algunos centímetros, pero ella se mantuvo firme resistiendo el golpe, su expresión era molesta y no reflejaba dolor y al prestar atención vi que toda la electricidad estaba siendo absorbida por las ramas que cubrían parte de su cuerpo, aquel elfo al ver que la electricidad no funcionaba cambio un poco la postura y signos de sus manos grito una palabra que no pude entender y de la punta de sus dedos comenzó a salir fuego azul y violeta, Khana se quedó quieta solo abrió su hocico ampliamente y “comió” aquel fuego, sus mejillas se inflaron y después giro su cabeza hacia un lado y “escupió” aquel fuego hacia un lado con más potencia de la que el Elfo lo había lanzado.
- ¿Qué eres? – Preguntó aquel Elfo con una voz tenebrosa y retrocedió algunos pasos, pues era evidente que su habilidad no era suficiente para un ser como Khana.
- … - Khana únicamente lo miraba completamente furiosa, y después comenzó a caminar hacia él.
Aquel hombre, temeroso pero con valentía no retrocedió más, sacó su arma de nuevo y se disponía a pelear mano a mano contra Khana, al momento de estar en su rango el lanzo un tajo horizontal hacia ella, pero Khana con su hocico detuvo el ataque, apretó su mandíbula fuertemente y destrozo la espada de metal de aquel Elfo, al momento de hacer eso aquel sujeto fue completamente vencido y perdió todo impulso por combatir, cayó al suelo de espaldas y Khana se posó sobre él, abrió su hocico una vez más y le mordió la cara, para segundos más tarde dejarlo sin vida. Yo solo estaba mirando la batalla tan injusta… El poder de Khana era simplemente mucho más elevado que esa criatura e incluso hasta me dio pena; Khana giro su cabeza hacia Ryu quien continuaba combatiendo y al momento de intentar acercarse aquel le grito.
- ¡No! – Se defendía a duras penas de ese sujeto. - ¡Quédate atrás! – Sus movimientos estaban un poco entorpecidos y aquel hombre lo atacaba sin descanso. - ¡Puedo solo!
- … - Khana se sentó a mi lado y lo miraba fijamente y Ryu respondió.
- ¡Te digo que puedo solo! – Parecía ser que Khana se estaba burlando de él, porque claramente estaba teniendo dificultades. - ¡Solo…! – Hablaba con dificultad. - ¡Quédate allí!
Ante esta charla, Khana me miro de pies a cabeza, quizás estaba verificando que yo me encontrara a salvo, y una vez verificado fue hacia aquella cúpula de magia verde que mantenía a Mikhen y al otro Henheas dentro, rasco delicadamente la superficie de la misma y aquel orbe se desintegro demostrando a Mikhen y al otro Henheas en su interior sentados como si estuvieran meditando; regresando a la pelea de Ryu, y fijándome más detenidamente en ellos dos, pude ver más definidamente a aquel sujeto que le estaba causando tantos problemas pues ya llevaban seguramente más de 1 hora peleando; aquel sujeto era robusto con una armadura plateada, su piel era muy oscura y sus ojos parecían brillar de un tono rojizo, lo cual rápidamente me dio a entender que ese sujeto estaba bajo los efectos de algún hechizo potenciador, y ya con eso no me quedaban dudas de la razón por la que a Ryu le estaba dando dificultades.
- ¡Rompe su dije! – le grito Mikhen con una voz completamente exhausta por haber mantenido la barrera aquella por tanto tiempo. - ¡Así lo liberas de su hechizo!
- ¡Lo sé! – Respondió Ryu defendiéndose de todos los golpes que aquel sujeto le lanzaba.
Por curioso que parezca Ryu no estaba haciendo uso de sus armas, justo como cuando combatió contra Khana, únicamente peleaba a mano limpia y aun con las dificultades lo hacía considerablemente bien, el sujeto de armadura plateada parecía ser que se estaba impacientando, y eso ocurrió desde que Mikhen salió de su barrera, sus movimientos comenzaron a hacerse más rápidos y aquella extraña luz en sus ojos se hacía cada vez más visible, justo en ese momento Ryu grito muy alegremente.
- ¡Por fin! – Y apenas hacerlo, saco su espada.
Pensé que la usaría pero en cambio la lanzo lejos de si, cerro sus puños con mucha fuerza y comenzó a evadir los golpes de aquel hombre, cada golpe que evadía le respondía con uno directo en la armadura la cual hacia un estruendo a causa de la fuerza y el sujeto plateado retrocedía, “No me cabe duda que es un dragón…” Dije en voz alta sin darme cuenta. Los movimientos de Ryu cambiaron y ahora era mucho más preciso, más escurridizo y de alguna manera mucho más fuerte.
La batalla se comenzaba a acalorar y el sujeto plateado ya completamente impaciente dio un pisotón al suelo haciéndolo vibrar un poco, retrocedió algunos pasos y rápidamente se quitó su armadura, dejándola caer al suelo, esto le daría mucha más velocidad pero al hacerlo Ryu se quedó quieto, desvaneció su guardia y después le dijo al sujeto.
- Has cometido un error. – Era serio y su voz solo reflejaba mucha seguridad.
El sujeto de plata comenzó a correr hacia Ryu, el cual se quedó pacientemente esperándolo, al momento de llegar el cuerpo de Ryu hizo presentes sus músculos, su cuerpo era muy delgado y aun así podía verse la fuerza que estaba ejerciendo, hizo su brazo hacia atrás y después lo impulso rápidamente hacia delante, por la velocidad su cuerpo incluso pareció “silbar” y en cuanto entro en contacto con el sujeto de plata se detuvo súbitamente, el hombre de plata no se quejó, no se movió y tampoco salió disparado volando hacia atrás a causa de la enorme fuerza que podía verse que Ryu ejerció; únicamente se quedó quieto, sus ojos dejaron de iluminarse y al momento de que Ryu retrocedió aquel hombre cayó al suelo completamente inconsciente, tras unos segundos se pudo escuchar un crujido proveniente del cuerpo en el suelo y después de eso nada.
Ryu se sacudía los brazos, comenzó a estirar sus extremidades y después se marchó fuera del bosque sin decirnos una sola palabra o siquiera mirarnos, quería ir a ver que sucedía pero antes de siquiera abrir la boca Khana se interpuso en mi camino, me miraba fijamente y con su mirada señalaba a Mikhen y el otro Henheas, el cual se veía muy asustado. Su forma física era muy similar a la de Mikhen, su piel parecía también hecha como si fuera madera, su cuerpo estaba completamente cubierto por una gran toga blanca y su cabello era de una tonalidad cobriza, la única diferencia es que su cuerpo era masculino a diferencia del de Mikhen que era completamente femenino.
- Gracias. – Dijo el sujeto con una voz dulce, la cual no esperaría escuchar de un cuerpo así. – Cuando todo comenzó mi bosque les negó el acceso a todos, días después los gigantes llegaron y se abrieron paso hasta este sitio; al verme uno de ellos dijo que lo que hacían estaba mal, no importa quién lo haya ordenado ni bajo qué circunstancias y los otros dos comenzaron a pelear contra él, pasaron algunas horas y otro ejercito pequeño llego y de entre ellos dos figuras se hicieron presentes ante mí, un Elfo oscuro y este hombre de plata. – Señalándolos con su mirada a ambos. – Supe que no tenía oportunidad contra ellos por lo que usando la magia del bosque no pude más que ocultarme, horas después llegaron ustedes… gracias. – Concluyo agachando un poco la cabeza y mirando con ternura a Mikhen.
- ¿Tu familiar? – Preguntó ella.
- Ya no está en este mundo… - Dijo lamentándose el Henheas.
- ¿No puedes volver a crearlo? – Pregunté, sin darme cuenta que mi pregunta, podría sonar ofensiva, al no entender este tipo de magia.
- No. – Dijo el Henheas un poco ofendido. – Cuando nuestros familiares mueren solo nuestro bosque puede traerlos de regreso, pero míralo. – Y señalo todo alrededor. – Los daños fueron muchos, el bosque no podrá hacerlo muy a duras penas logró entregarme magia suficiente para defenderme… Ahora estoy solo.
Al terminar comenzó a caminar hacia atrás y antes de siquiera poder preguntarle a donde iba o si quería acompañarnos Mikhen me detuvo, me miro a los ojos y dijo:
- Espera… No lo hagas. – Refiriéndose a pedirle que nos acompañara. – Hay algo que debe hacer antes de siquiera pensarlo y no te preocupes, estará a salvo.
Al terminar de hablar se acercó al sujeto de plata y le toco la espalda, se quedó allí algunos minutos y después ella cayó al suelo y en ese momento aquel sujeto se levantó, Ryu y yo nos pusimos en guardia y Khana se veía tranquila, lo cual a su vez nos dio tranquilidad a nosotros pasados unos cuantos segundos. El sujeto de plata se levantó, se colocó su armadura, tomo su espada y camino hacia el centro del lago, enterró su arma en el lago y mantuvo posición mirando en una única dirección al norte.
- Parece ser que ella ha creado un nuevo familiar… - Dijo Ryu un poco confundido.
- ¿No dijo que solo el bosque puede hacerlo? – Le cuestioné yo.
- Recuerda que de alguna manera Mikhen ahora es el bosque… o al menos eso dice ella. – termino señalando a Khana, con sus ojos. – Descansemos hasta que recupere su fuerza. – Terminó diciendo Ryu.
A lo que todos nos quedamos a descansar en ese bosque del Suroeste, al menos hasta que Mikhen recobrara la conciencia.