No supe cuánto tiempo paso desde que aquella arma completamente de cristal apareció frente de mí, pero yo solo me le quede mirando mientras pensaba en aquel mundo, y la conversación que tuve con aquel sujeto (al cual no pude ver). Donde dijo que, ¿alguien? Decidió regalarme, o prestarme… esta espada. Lo cierto es que aunque era completamente de vidrio se sentía demasiado rígida para su material, y evidentemente quería poner su dureza a prueba, gire mi cabeza y en el primer árbol que di, di un tajo con toda la fuerza que pude, la espada se quedó incrustada apenas unos milímetros dentro de él, pero esta no se rompió.
Era evidente, pero esta arma no era simple cristal; armado con ella regrese a donde se encontraban Ryu y los demás, Mikhen aún se encontraba dormida y ahora ya no podía ver por algún sitio al otro Henheas y al preguntarle a los demás sobre él, parecía ser que había desaparecido desde hace un tiempo, ligeramente preocupado me dispuse a caminar por el bosque para encontrarlo pero justo cuando comencé a caminar para hacerlo el paisaje comenzó a cambiar abruptamente… De ser un bosque casi marchito con muchísimo daño acumulado a lo largo del mismo, la vida comenzó a llegar a él como si el tiempo estuviera yendo en reversa, los arboles regresaban a ser frondosos y llenos de vida, las flores del suelo crecían nuevamente con todas las formas y colores posibles, el agua del lago justo al centro paso de ser de un color verde mohoso, a uno claro y altamente limpio, la luz del cielo ya no se veía triste, al contrario todo el ambiente cambio rápidamente y en cuestión de solo unos minutos a, aquel bello bosque que antes habíamos visto.
- Ha muerto… - Dijo Ryu mirando a Khana quien cerrando los ojos solo poso sus patas sobre el suelo de una forma diferente, parecía que ofrecía su respeto al bosque.
- Entonces era cierto… - Rectifique. – El bosque estaba muriendo y ha tomado la magia del Henheas para reponer la suya… - Me quede en silencio un momento y continúe. - ¿Qué pasara ahora?
Al momento de terminar de hablar, el centro del lago comenzó a iluminarse de un color rojo cobrizo, el agua bailaba curiosamente como si un sismo estuviera ocurriendo únicamente allí y del centro una figura comenzó a emerger, era una gran esfera verde que giraba sobre si misma lanzando pequeños destellos que podían verse volar lentamente sobre todo el bosque; la esfera comenzó a desintegrarse y en su centro una persona apareció, era un pequeño niño de cabello rojo vestido con una toga blanca, su piel era de madera justo como Mikhen y solo basto verlo una sola vez para entender que sucedía: El siguiente Henheas había aparecido.
El pequeño cayo lentamente sobre el agua sin abrir los ojos y quedo flotando girando levemente horizontalmente, al momento de abrir los ojos una gran luz se ilumino en todo su cuerpo, la luz comenzó a separarse y de ella otra figura comenzó a emerger, era un pequeño gatito formado completamente por luz o magia, al momento de verlos comenzó a gruñir con fuerza y su cuerpo a crecer hasta hacerse casi del tamaño de Khana (ella era algunos centímetros más grande) Khana, al verlo se acercó a él, e imponiéndose justo al frente, sus miradas de chocaron y rápidamente la mirada de aquel enorme gato cambio, parecían estarse comunicando.
- Parece ser que él es el familiar de ese nuevo Henheas. – Dijo Ryu.
- ¿Cómo le haces para entenderlos? – Pregunte realmente sorprendido. – Eres aún más raro tu que ellos… - Comenté.
- No lo sé. – Dijo seriamente. – Simplemente lo hago. – Y después permaneció callado.
Pasados algunos minutos mientras Khana y aquel gato hablaban, el felino volvió a su tamaño “normal” y al hacerlo regreso donde el Henheas, se posó encima de él y apenas hacerlo aquel pequeño abrió los ojos, se levantó tambaleándose un poco y en cuanto su mirada entro en contacto con nosotros sonrió tranquilamente.
- ¿Quiénes son ustedes? – Pregunto con serenidad. - ¿Qué hacen en este lugar? – concluyó.
- No queremos hacerte daño… - Respondí manteniendo mi distancia. – De hecho hemos venido a protegerte.
- ¿Protegerme? – Preguntó con incredulidad. - ¿De qué? – Y miraba a todos los diferentes sitios, pues la imagen que el veía era de un sitio apacible donde no había nada que le hiriera.
- Hay personas que te quieren lastimar, de hecho de alguna forma lo lograron… - Afirmé, mirando ligeramente hacia abajo por la “muerte” de su predecesor. – Has nacido porque aquellos que buscan herirte lograron hacerlo con el que estuvo antes que tú y a causa de ello pues has nacido tú.
- No entiendo… - Dijo y después se dio cuenta de la presencia de Mikhen.
Al hacerlo sus ojos se abrieron demasiado, parecía no creerlo, corrió hacia donde ella estaba y coloco su dedo sobre su frente, al momento del contacto el niño cayo rendido y Mikhen se despertó, pasaron quizás 5 segundos y el niño se volvió a erguir completamente mareado y desorientado.
- ¿Qué sucedió? – Preguntó Mikhen, claramente refiriéndose al niño…
- … - No dije algo, simplemente negué con la cabeza y señale el bosque el cual estaba reconstruido.
- Entiendo. – Afirmo ella y se dirigió al pequeño. – Necesitamos que vengas con nosotros…
- ¡No puedo! – Gritó él. – Sabes lo que sucederá si salgo del sitio…
- Si, lo entiendo… Pero… - Continuo pero el pequeño la volvió a interrumpir.
- ¡No! – Estaba muy molesto por la proposición que Mikhen le hizo. - ¡No pienso dejar que este bosque muera!
- ¡Lo hará de todas maneras! – Le contesto de una forma un poco grosera Mikhen. - ¡Entiende!, debemos irnos… - Su voz se hizo ligeramente triste y tomo con sus manos los brazos del pequeño. – Debemos juntarnos todos los Henheas, hay algo que debemos hacer, si te quedas aquí te llevaran a la fuerza y todo resultará mucho peor… Por favor. – Concluyó.
El niño separo las manos de Mikhen de si, Mikhen intento seguirlo pero el pequeño gatito se interpuso entre ella y su “amo”, solo se sentó frente de ella indicándole que lo dejara solo, a lo que Mikhen solo frunció el ceño y se alejó caminando hacia nosotros.
- Yo me encargo. – Dijo Ryu y camino detrás del Henheas.
Claro que el gatito se colocó justo en su camino, pero una simple mirada de Ryu basto para asustarlo… o quizás, hacerlo comprender. Mikhen estaba un poco nerviosa y la verdad es que no sabía la razón de ello, intente preguntarle pero evadía mi cuestionamiento desviando la mirada o simplemente avanzando hacia otro lado por lo que mejor decidí dejar de intentarlo.
Pasaron unas cuantas horas y por el camino donde Ryu y el pequeño se habían ido llegaron ambos caminando, el pequeño estaba hecho un mar de lágrimas y Ryu sostenía su mano avanzando hacia nosotros.
- Esta listo. – Dijo seriamente, después lo soltó y fue donde Khana.
- Bosque. – Comenzó a decir el niño. – Permíteme irme…
El viento comenzó a soplar fuertemente en todas las direcciones, el agua del lago de movía bruscamente y la luz comenzó a irse del sitio, se comenzaron a escuchar estruendos como si una gran tormenta comenzara a llegar y justo cuando todo parecía que empeoraría.
- Por favor… - Gritó para ser escuchado el pequeño Henheas.
Al hacerlo todo aquel estruendo y violencia del bosque se detuvo rápidamente, las hojas comenzaron a bailar justo frente de nosotros y una figura se formó con el baile de las hojas; esta figura miro a Mikhen y después asintió con la cabeza mirando ahora al pequeño, al hacerlo el agua del lago comenzó a drenarse rápidamente y mientras lo hacia la desolación y muerte acariciaba todos los rincones del bosque, la gran vida que tenia se fue desvaneciendo poco a poco hasta que solo quedaron recuerdos de lo que alguna vez fue este lugar… El pequeño se tiró al suelo llorando y golpeando con sus pequeños puños el árido suelo, Khana se acercó a él y lo abrazo justo como había hecho conmigo y después de consolarlo Mikhen dijo.
- Ahora debemos ir al bosque del Oeste, donde el otro Henheas nos espera…
No sé por qué su voz me hacía pensar que ella no se encontraba bien… Algo estaba sucediendo pero no quería preguntar el que, espero que todo esto que estamos haciendo, no salga contraproducente.