una semana despues —¿Cuál es el niño más pequeño con el que ha trabajado? —le preguntó Janine a la atractiva joven sentada frente a ellos en el salón de Damian el miércoles por la tarde. Aquélla era la tercera entrevista del día. Las dos primeras habían sido descartadas y Janine no tenía esperanza en ésa tampoco. Ya tenía la sensación de que la talla de sujetador de esa mujer debía de superar a su cociente intelectual. —Cuatro años —respondió la mujer, aunque no a Janine, pues no había dejado de mirar a Damian. Cruzó las piernas para que su minifalda roja se le subiera más aún por los muslos—. Fue hace un par de años. En mi último trabajo los niños tenían siete y nueve años. —¿Entonces no tienes experiencia con niños de un año, Alessia? —preguntó Janine mirando los papeles que había sob

