Catalina está muy complacida de la cena con sus nuevos asesores financieros y legales, tenía que aprender mucho para poder comenzar con el negocio de su familia, en un momento el señor Oliver, que de por si no era mayor sino joven, de unos 32 años, es rubio, test blanca, ojos claros, y conversaba el español muy poco pero se defendía, por lo tanto él toma un momento a solas con Catalina para conversar con ella, y le dice lo siguiente: — ¿Eres una mujer soltera, casada? — Separada, me casé enamorada y resulta que quien era mi esposo seguía casado con su primera esposa. — Es bígamo. — No, ella tuvo un accidente y todos las creían muerta, cuando él ya estaba casado conmigo, volvió y pues mi matrimonio quedó anulado. No fue su culpa creía que estaba viudo. — Ya te entiendo. A

