Por la mañana, Luis Fernando estando en Nueva York, llama a su abogado de confianza, y le solicita sus servicios, mediante la llamada telefónica, él le sugiere lo siguiente: — Buen día señor Lujano; ¿Cómo está? —Mantenía el celular en su oído, porque no quería equivocarse en nada Luis Fernando. — ¡Bien!, señor Salinas. ¿Cuénteme a que se debe su llamada? — Pues deseo divorciarme lo antes posible de Paulina. Me fue infiel, tengo las pruebas y quiero que salga esa separación, lo más pronto posible. — ¡Caramba!... qué pena por enterarme de eso señor Salinas, pero por supuesto, hágame llegar los documentos y yo haré el resto. Con pruebas y todo podrás separarte lo antes posible en caso de una resistencia de la otra parte. — ¡Perfecto!, espero por ti. Estos días regreso a Mia

