Shirley Escondí todo en una habitación, por lo menos lo poco que pude traer conmigo, mañana irían llegando las demás cosas, esperaba que esto fuera una buena acción y sobre todo una grata sorpresa, ya que andaba sin mucho qué hacer. Hermes por la noche llego con la cena, había pasado a un famoso restaurante que se especializaba en cortes de carne, esos gestos me hacían verlo con otros ojos, al parecer los cursos que decía estar tomando para corregir su falta de soltura en la socialización, estaban dando resultado. Yo también creía que por lo menos lo he vuelto más tolerante, soy una persona habladora y todo lo contrario de este médico, algún día me gustaría saber las historias que no me cuenta, pero no me siento con la calidad moral para pedirle que se abra conmigo, cuando yo misma n

