El fuego que se había formado en el vientre de Emily, estaba consumiéndola poco a poco, uno de los dedos de Hans entró en el interior de su braga, se deslizó hasta llegar a su abertura y la acarició suavemente. Emily hizo un ruido que hizo que se detuviera, Hans levantó su mirada desde su lugar, ella tenía sus labios entreabiertos, sus ojos cerrados, las protuberancias rosadas en todo su esplendor. ―No te detengas…―Emily pidió casi en súplica, levantó su pelvis para tener más contacto, Hans se levantó y con sus dedos tiró de su braga de algodón, haciendo que esta se rompiera en dos, Emily jadeó. ―Es la mejor braga que tengo…―anunció con sus mejillas rojizas. ―Te compro más, cariño. ―Hans se mordió el labio, la imagen de Emily totalmente desnuda, le provocó un dolor en el interior de su r

