—Es increíble...—murmuró Lea una vez más. —Silencio.— susurró Elaia abrazándola para besar su coronilla. Ante ellos se estaba llevando a cabo (probablemente) el ritual más antiguo de hipnosis. —Begonia es impresionante.— no podía quitar los ojos de encima a la mujer que ya había conseguido borrar la memoria de medio pueblo. —Es nuestra líder, ha de ser inteligente y habilidosa.— no se equivocaba, los conocimientos de Begonia hacían que la magia pareciera real. —¿Funcionará?— preguntó ella en voz alta sin darse cuenta. :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: Lea caminaba entre las gentes del pueblo, costaba trabajo creer que aquel hombre que arreglaba zapatos en el taller, la hubiese llamado ''puta de Satanás'' hací

