Connor El irlandés miró de nuevo la pieza y pasó, una vez más, la toalla de papel para retirar el excedente de la tinta en la piel. Las cámaras lo ponían un poco nervioso, bueno, bastante nervioso, pero eso no iba a ser impedimento para sacar una pieza fenomenal. Sugar-Doll parecía, literalmente, un hada madrina. Cuando menos se lo esperaba, en especial cuando estaba más atribulado por todo, aparecía con un refresco para ambos, o agua. También salía con cosas menos obvias, como las toallitas de papel adicionales para secarse el sudor o caramelos de menta. El almuerzo fue más largo de lo planeado, porque Donnie, el cantante, apareció a las ocho de la mañana para adelantar el trazado de líneas y le aseguró que él podría soportar todo el jodido tatuaje de pecho que iba a hacerle, así que a

