Cuando los vio llegar en la camioneta de Connor supo que la tardanza tenía una buena excusa. Esa cara de haber tirado no se las quitaba nadie y ella se contentó por ellos, sin importarle que se hubiesen retrasado dos horas para almorzar. Se suponía que iban a pasar el domingo por la tarde juntos; ella quería invitarlos a comer para agradecerles sus atenciones. Eran buenos amigos y eso Ría lo agradecía y lo valoraba. También se suponía que irían hasta el estadio Metlife en Nueva Jersey en East Rutherford, con mucho más tiempo de antelación para una visita guiada. Era un sitio al que nunca había ido, y esperaba que Aaron le contara más sobre su época de jugador y por qué no hizo carrera profesional. No esperó a que el italiano, con su acostumbrado estilo caballeroso, se bajara de la SUV y

