Los chicos del equipo los habían llamado para invitarles al departamento de uno de ellos por unos tragos; habían ganado, y aquellos que no estaban casados y con hijos querían hacer una pequeña celebración. Podía sentir la mirada del irlandés taladrándole la parte posterior de la cabeza, como si lo culpara de todo aquello. Quería soltar un largo suspiro; ambos tendrían que aprender a lidiar con el hecho de que Ría podría llamar la atención de los hombres a su alrededor, y mientras ella se presentase como una amiga, entonces no podían exigir nada. —Tú querías un trago, ¿no? —le soltó Ría—. Bueno, creo que ya tenemos a dónde ir. Siguieron haciendo bromas. Ría les preguntó si estaban dispuestos a firmarle la camiseta que llevaba puesta; todos accedieron y alguien sacó un marcador n***o de su

