Me cambie decentemente y me maquille escondiendo todo rastro de tristeza, debía estar entera para encontrarme con David, mi ex suegro y dentro de un rato mi ex jefe. Si quería empezar de nuevo tenía que romper todo lazo que me recodara a Liam.
—¿Puedo pasar? — pregunto mientras me meto en la oficina de David.
—¿Jenn? Claro que sí, pero que agradable sorpresa, pasa cariño por favor — rodea su escritorio y me abraza.
Al escuchar la palabra cariño mi cuerpo se estremece, me encantaban que me llamara así, pero nunca más lo iba a oír.
—Necesitaba hablar con usted, siento que le debo una explicación y sabía que en este horario lo iba a encontrar — explico ya que había aprovechado el horario del almuerzo donde la empresa estaba casi vacía.
—Sabes que las puertas de esta oficina están abiertas para ti siempre y no me debes ninguna explicación, lo que sí quiero es saber cómo estás — pide
—Estoy bien — miento — fue difícil los primeros días, pero el tiempo cura todo.
—Puedes tomarte los días que necesites, tu puesto de trabajo está cubierto hasta que decidas regresar — iba a extrañar mucho no ver más a este hombre.
—Ese es el punto, vengo a entregarle esto — pongo en sus manos mi carta de renuncia.
Él la toma y comienza a leer, al darse cuenta sus rasgos faciales se endurecen y me mira con asombro.
—¿Por qué? — es lo único que dice.
—Creo que es lo mejor — respondo sin más.
—No tienes que dar vuelta tu vida solo por el hecho de que ya no estés con Liam, en todo caso ¿Qué tiene eso que ver con tu renuncia?
—Creo que lo mejor para superar lo que paso es tomar distancia — ni podía decirle la verdad.
No podía decirle que me había enamorado de Liam de tal manera que me dolía todo lo que tuviera que ver con él.
—¿Es decir que planeas borrarnos a todos de tu vida? — pregunta con sorpresa.
—No… no es… — no podía hablar, en que lío me había metido — … no es eso, yo pensé que ahora que ustedes ya no tienen más ninguna obligación conmigo, no sé…
Cierro mi boca porque sinceramente no sé ni por dónde empezar a explicarle a ese hombre todo lo que paso y pasa por mi cabeza y mi corazón.
—A ver Jenn, supongamos que yo acepto tu renuncia, ¿Qué es lo que vas a hacer? ¿De qué vas a vivir? — indaga.
—Voy a conseguir otro trabajo — no entendía el punto al cual iba.
—Entonces lo que no quieres es trabajar aquí — afirma.
Permanezco callada porque ese era el motivo y me daba mucha vergüenza con él admitirlo.
—¿Es porque no quieres ver a Liam? — había dado en el clavo.
Asiento en silencio, nuevamente podía leerme como un libro abierto. Mi peor temor era volver a verlo.
—Entonces no lo sabes — dice sorprendido y cruza los brazos sobre su pecho.
—¿Saber qué? — mi curiosidad salió a flote.
—Liam se fue — sonríe triste.
—¿Cómo que se fue? ¿A dónde? — interrogo casi con desesperación.
—Se fue a África, más precisamente a Somalia de voluntario — responde
Mi mandíbula casi se cae al piso, no podía articular palabra de mi asombro, supuestamente él había rechazado esa oferta porque íbamos a tener un hijo, pero claramente era libre de poder hacerlo ahora.
—Fue todo muy rápido, llegó a casa antes de anoche, nos dijo que se había divorciado de ti y que se iba, esa misma noche tomo el jet privado de la familia y partió hacia Nueva York donde se encontraría con el grupo de voluntariado y de ahí tomar el avión a Somalia — explica — aparentemente organizo todo eso en un par de horas.
—¿Cuándo regresa? — pero qué clase de pregunta estaba haciendo, eso no debería importarme.
—No lo sabemos, ni él lo sabía.
De todas las opciones que pasaron por mi cabeza cuando pensé en que haría Liam ahora con su libertad, esto era algo que nunca se me habría ocurrido, hubiera jurado que regresaría a los brazos de Érica.
—Dime una cosa Jenn — toma asiento en la silla que está a mi lado — ¿si no estaría toda esta situación de por medio tú tendrías la necesidad de renunciar a tu puesto de trabajo?
—No — me sincero.
—¿Si tuvieras la certeza de que Liam no va a pisar este edificio en meses, renunciarías? — pregunta con suspicacia.
—Creo que no — dudo, no sabía cuál era la respuesta acertada sus preguntas.
—Bien, entonces no hay más de que hablar — se levanta, toma la renuncia que había dejado sobre el escritorio y la rompe en cuatro.
—Pero… — Suelto un gemido ante la sorpresa.
—No voy a aceptar que te vayas por dos simples motivos, el primero es que eres realmente buena en tu labor, te quiero en la empresa y el segundo es porque no voy a permitir que salgas a buscar trabajo cuando yo puedo darte uno — sentencia.
David se agacha para quedar a mi altura y toma mi mentón para que levante mi rostro, el cual lo tenía con la visa al piso.
—Cariño, tomate el tiempo que necesites, pero te reincorporaras a esta empresa — eso era una orden — ya un hijo se alejó de mí, no voy a permitir que otro lo haga.
Una lágrima cae por mi mejilla, ante todo pronóstico David me estaba llamando hija.
—Está bien, me quedo — no podía negarme ante semejante muestra de cariño.
Me besa en la frente y vuelve a su lugar en el escritorio.
—Ahora ve y quítate esa idea de la cabeza, tú nunca te irás de aquí a menos que alguien tenga algo mejor que ofrecerte y en ese caso pelearé por retenerte — dice divertido.
Salgo del edificio Heastings asimilando la charla que tuve con mi ex suegro, Liam se había ido sin fecha de regreso, tenía sentimientos encontrados ante esto, por un lado, una especie de hormigueo en mi estómago al saber que no lo iba a cruzar de casualidad por ninguna sitio, pero por el otro me tranquilizaba la certeza de que así fuera.