—Que sorpresa verte en la empresa hijo — comenta David entrando a mi oficina — hola Jenn. —Buenos días, David — respondo con bastante familiaridad a mi suegro. —Imagino que para que mi hijo esté aquí y no metido en el hospital debe de ser algo muy importante lo que me tiene que decir… o pedir — bromea. —¿Acaso no puedo pasar a visitar a mi bella esposa? — reprocha Liam en tono jocoso. —Hijo, si solo fuera eso, no me hubieras llamado — y tiene toda la razón del mundo. Al principio a Liam le cuesta bastante comenzar a hablar, su padre casi que tiene que sacar las palabras de su boca con tirabuzón, y de mí podía esperar mucho menos, no emití ningún tipo de sonido, quieta en mi silla. Después de minutos y minutos de vueltas y vueltas, al fin mi esposo logra informarle a su padre que está

