Isabella Estaba abrazada a mí misma mientras miraba el reflejo en el espejo de cuerpo completo que adornaba una esquina amplia del armario que teníamos Zaid y yo. Me moví lentamente para quedar de perfil, pero no noté nada del otro mundo, el solo pensar que podría estar embarazada, el pánico se adueñaba de mí, cerré los ojos y tomé una bocanada de aire de manera brusca y ruidosa al soltarlo entre mis dientes, de nuevo me puse de perfil y acaricié debajo de mi ombligo. —Imposible, nos hemos cuidado y…—detuve mis palabras y arrugué mi ceño. —Sé qué nos hemos cuidado, sé qué Zaid no haría lo contrario. No. —negué—Imposible. —Solté un largo y cansado suspiro y salí del armario, me detuve cuando vi a una de las chicas del servicio con una bandeja de plata en las manos, tenía el juego de té.

