- Y esos de allá son los primos de mi padre -terminó Adam al señalar a un par de hombres rubios platicar.
- Ya veo -asentí.
- Siéntete tranquila... Ya te he dicho que no creas todo lo que te digan, ¿o no?
- Si, estoy bien. Solo nerviosa -sonreí.
- ¿Adam? ¿Eres tú? -preguntó una señora mayor acercándose. Adam al verla sonrió falsamente y la abrazó.
- Hola tía, ha sido mucho -la saludó.
- Es verdad... -su mirada me recorrió de pies a cabeza-. ¿Y ella es...?
- Soy Bella Mittlemark -me presenté tal y como Adam me lo pidió-, la esposa de Adam -y di una sonrisa al igual a la de mi esposo.
- ¿Mittlemark? Huh, ya veo... Nuestro Adam no cree que merezcas el apellido de los Lotheir, bien hecho hijo -felicitó a Adam.
¿Perdón?
Estaba por hablar y decirle a esa estúpida señora que se podía ir a chingar a su putísima madre, cuando Adam intervino riéndose.
- Siempre has sido tan graciosa, tía -continuó riendo. ¿Qué? Antes de que su estúpida tía hablara, Adam habló-. Bueno, nosotros iremos a saludar a los demás. Disfruta la fiesta...
¿Qué le pasa?
- Oye, ¿qué fue eso? -pregunté entre dientes.
- ¿Qué cosa?
- Tu tía, ella...
- ¡Oh por Obama, es Adam! -gritó un chico parecido a Adam, solo que... De alguna forma diferente.
- Ah, Folt -suspiró Adam saludándolo.
- ¿Qué hay de nuevo, primo? Oh, vaya, ¿pero quién es esta señorita? -me sonrió. Adam tomó mi mano y poco a poco me relajé.
- Mi esposa.
- Soy Bella Mittlemark, un gusto -hablé en un tono serio y claramente nervioso. Adam apretó mi mano dándome confianza.
- Ya veo...Felicidades, primo -sonrió Folt-. ¿Quieren sentarse? Le hemos reservado un lugar. Cuando el tío Clark dijo que venías, me encargué de buscarte una mesa especial. Reservé dos lugares porque dijo que venías con compañía...
Mientras hablaba caminamos hasta la dichosa mesa donde ya había cinco personas.
- ¡Adam! -exclamó una chica hermosa, poniéndose de pie. Estaba sorprendida y parecía que iba a llorar. Adam contuvo el aliento y luego sonrió abriendo sus brazos para abrazarla-. Volviste...
- Yovanna -susurró Adam.
- ¿Qué es de él? -le pregunté a Folt lo más bajo que pude.
- El padre de ella es actor, ha trabajado con Clark desde joven -me miró y sonrió-. Pero veo que le ganaste...
- ¿Eh? ¿A qué te refieres? -murmuré.
- Huh -suspiró-. Debes saber sobre la exclusión de Adam en la familia por... Su madre, ¿no? -asentí ante su pregunta-. Si eso no hubiera ocurrido, Adam y ella estarían comprometidos. O casados.
Un escalofrío recorrió mi espalda al ver a ambos hablar tan animados. ¿Pero cómo? ¿Eran amigos desde hace mucho tiempo?
Creí que Sandra era su única amiga...
Eso significa, que aún hay cosas que no sé acerca de él.
••••••••
- ¿Y bien? ¿Qué es lo que estudias, Bella? -preguntó Folt ante el silencio de la mesa.
- Medicina...
- Oh, asombroso -sonrió-. ¿En qué te vas a especializar?
- Psiquiatría -volví a hablar. Estaba incómoda, no conocía a nadie y todos parecían estarme juzgando.
- ¿Te va bien en esa carrera? -preguntó Yovanna-. Yo estuve pensando un tiempo en estudiarla... Juliet está estudiando lo mismo, ¿no es así, Adam?
- Sí, solo que ella quiere especializarse en otra cosa. No he hablado mucho con ella acerca de ello.
¿Yovanna conoce a Juliet?
- Eh, pues me va bien. Algunas veces soy un tanto torpe durante algunas prácticas... Pero... Creo que voy bien -contesté la pregunta de Yovanna. Ella asintió pensativa y luego sonrió.
- ¿Eres algo así como un genio? -preguntó. Adam soltó una carcajada y los demás lo imitaron. Solo me limité a encogerme y negar.
- Lo contrario -murmuré avergonzada. Dudo que me escucharan porque todos reían fuerte.
- Oh... -rio Yovanna-. Perdona, no debo preguntar.
- ¿Y qué estudias tú? -le pregunté.
- Ah, mi padre quería que siguiese el camino de la fama como actriz, sin embargo, preferí estudiar administración de empresas -respondió con una sonrisa burlona.
- Lo mismo estudia Adam...
- Vaya, en ese caso podríamos trabajar juntos en algún proyecto, ¿no es así? -se dirigió a Adam, quien asintió con una sonrisa.
Maldita sea, no. Ni se te ocurra. No debimos venir, por favor no.
Al cabo de un rato, Yovanna y Adam se retiraron junto con Clark para hablar con otros familiares, Folt se fue con su hermano y me quedé sentada con tres señoras.
- ¿Qué edad tienes? -preguntó una de ellas con sequedad.
- Debe tener unos treinta -susurró la rubia. ¿Me veo vieja? Pero si en el viaje con Adam todos decían que me veía joven...
- Tengo veinte -balbuceé.
- Ah... -exclamaron las tres sin interés.
- Pero sí se ve muy demacrada la pobre, ¿no? -rio la tercera, quien tenía una verruga en la mejilla, a ver señora, ¿quién es la demacrada? Vieja canosa.
- Sí, yo creo que no hace ejercicio ni dietas -hizo una mueca la rubia-. Pobre...
- ¿Cómo conociste a Adam? -la primera volvió a hablar mirándome con desdén.
- Lo conocí en el colegio -sonreí al recordarlo-. Fue durante una entre...
- Ah... -volvieron a decir.
- Tal vez solo se le acercó para que nuestro Adam le hiciera sus trabajos -habló la verruga, perdón, la señora.
- No, de hecho, yo... -quise hablar, pero me ignoraron. Otra vez.
- Estoy segura de que fue por el dinero. Dime Bella, ¿te vas a quedar tú con la mitad de la herencia de Clark si se divorcian?
- ¡No! -chillé. Las tres hicieron una mueca y rodaron los ojos.
- Uy, qué genio tiene esta chica...
- Debe ser el estrés porque está envejeciendo muy rápido...
- Sí, su cabello se ve mal, como el de una muñeca de trapo. Ay, enserio, pobrecita -se burló una de las señoras, y las tres rieron a carcajadas.
- ¿Y piensan tener hijos? -me pregunto la rubia con diversión.
- No por el momento, señora... -respondí conteniéndome.
- Obviamente no, Kate, imagínate si sale con sus ojos de esta chica. No, no, que horrible.
- Si, ¿verdad, Miriam? -asintió la supuesta Kate-. Y menos si termina vistiéndose como ella. Audrey, deberías darle consejos de moda...
- No, gracias -exclamó con asco la de la verruga. Agaché mi cabeza completamente derrotada y avergonzada.
- Ay cariño, ¿estás llorando? No vayas a arruinar tu bella ca... Eh, no vayas a arruinar tu cara -rio Miriam. Y volvieron a explotar en risas.
Sin hablar me puse de pie y traté de encontrar el baño. En el camino choqué con alguien y deseé que fuese Adam, pero enfrente mío estaba Folt.
- ¿Cómo te la estás pasando, Be...? ¿Bella? ¿Estás llorando? -se inclinó para ver mi cara. Negué.
- ¡Hip! ¿Dónde está el baño? -pregunté.
- Esta por allá -señaló una puerta blanca-. ¿Segura que estás bien?
- Sí, gracias. ¡Hip!
Caminé con prisa al baño y al encerrarme me permití llorar. No te creas lo que te dicen, Bella. Todo está bien, todo está bien.
Todo está bien, todo está bien.
Solo son gente mala. No debes darles importancia...
- No llores, no llores -me repetí-. Nadie debe llamarte fea a menos que sea el vejestorio, ¿entendido?
Tocaron la puerta del baño y escuché un par de risas.
- ¿Querida, Bella? -habló Miriam-. ¿Estás llorando? Ay, cariño, perdónanos... Pero es que ser deshonestas no está bien -y más risas.
¿Es que no me iban a dejar en paz?
- Sí -habló Kate-. Pero si te sirve de consuelo, existen las cirugías...
¿Cirugías? ¿Acaso creen ese trío de viejas que me voy a operar porque ellas lo sugieren?
- Déjenme en paz -hablé. No obtuve respuesta. Ya se habían ido.
Me miré en el espejo y solté un suspiro. Mis ojos estaban rojos, por suerte (o no) no sé usar maquillaje, así que no había que preocuparme de que lo hubiera arruinado.
Me quedé un rato encerrada hasta que no se notaban tanto y al salir Folt estaba recargado en la pared.
- ¡Bella! ¿Está todo bien? Escuché lo que la tía Miriam y sus amigas te dijeron hace rato, perdónalas, son un tanto criticonas y burlonas...
- Está bien -sonreí-, ¡hip!
- Oh, ¿aún tienes hipo? ¿Quieres un vaso con agua?
- No, gracias. Así está bien -asentí. Lo que quería era irme-. ¿Sabes dónde está Adam?
- ¿Mm? ¡Ah! Está hablando con su padre en el jardín -dijo sin borrar su amigable sonrisa-. ¿Quieres que te acompañe? Ya sabes, para evitar las malas compañías -señaló con su pulgar al grupo de mujeres que me había molestado.
- Eso suena bien -asentí sintiéndome aliviada.
Al llegar al dichoso jardín, divisé a Adam a lo lejos con Clark, y preferimos no intervenir en su conversación. Así que aguardamos.
- Entonces, tú y Adam...
- Así es -asentí mirando mis manos.
- ¿Cómo se conocieron? Sé que fue en el colegio, Adam habló un poco sobre ello, pero, ¿cómo fue exactamente?
- Pues, ¿para llegar a conocernos bien? Una serie de incidentes en su cumpleaños -reí-. Primero un proyecto en una clase, luego por accidente tiré un enorme pastel que le iban a dar por su cumpleaños, y recorrí media ciudad buscando uno del mismo sabor... -Folt rio-. No lo logré, pero conseguí un pastel que era lo que contaba. Y tras ese día, fueron sucediendo diferentes cosas -me encogí de hombros.
- ¿Mi primo era un mujeriego o algo así?
- No -me reí al imaginarme a Adam siendo así-. Era, es, muy serio. La mayor parte del tiempo lo veías solo...
- Entonces, ¿por qué tú?
- ¿Por qué yo? Eh... No lo sé... Eso deberías preguntárselo a Adam.
- ¡Aquí estás Folt! -oh no. Miriam se apareció y sonrió con malicia. Mis ojos viajaron a la copa de vino en su mano y antes de que pudiese reaccionar, ella ya había chocado 'accidentalmente' conmigo y la había derramado en mi vestido-. ¡Por Dios! ¡Pero qué horror!
- ¿Es que no sabes comportarte, Miriam? -una voz gruesa preguntó a mis espaldas. Clark.
- Fue un accidente, primito -rio Miriam encogiéndose de hombros-. Además, el vestido no vale tanto...
- ¿Y eso que tiene que ver? -intervino Adam en tono molesto-. ¿Estás bien, Bella? -me pregunto al no recibir respuesta de su tía.
- Eh, sí. ¡Hip! -respondí como si nada. Aunque Adam sabía lo de mi hipo, los demás no.
- ¿Lo ven? Está bien, no fue nada -bufó Miriam. Folt gruñó y la miró molesto.
- No solo eso, tía. Por favor, ya no eres una niña -le espetó-. No has parado de molestar a Bella en toda la noche...
- No es mi culpa que nuestro Adam tenga malos gustos en mujeres -habló la señora. Clark resopló.
- Ya basta, Miriam. Vuelve a la fiesta. Tú también Folt... -aprovechando que Clark hablaba con ambos, me giré hacia Adam.
- Ya vámonos a casa -supliqué-. Por favor...
- ¿Lloraste? -alzó mi caro e inspeccionó mis ojos-. Lloraste, ¿por qué? ¿Qué te dijeron? Te dije que no les creyeras nada, tonta...
Me limité a agachar la cabeza como hace rato y asentí.
- Perdón -murmuré.
- ¿Estás llorando otra vez? -preguntó.
- No, ¡hip!
- Agh -gruñó Adam-. Clark -llamó a su padre-, nos retiramos. Bella y yo estamos algo cansados. Fue... Algo agradable ver a todos.
- ¿Tan rápido? Eh... -miré un poco hacia arriba y me encontré con la mirada de Clark-. ¿Estás bien, Bella? Disculpa a Miriam, suele ser siempre así, es muy celosa.
- Está bien, enserio. ¡Hip!
- Bueno... Gracias por venir -se despidió de Adam con un apretón de manos y de mí solo agitando la mano.
••••••••
- ¿Ya me dirás que tienes? -preguntó Adam por cuarta vez.
En el camino a casa, me había dedicado a llorar a gusto. No estaba acostumbrada a que se rieran de mí de esa manera, tan fría, tan grotesca... Y sin duda no me agradó, a nadie le gustaría.
- Bella, ¿qué sucedió?
- No me gusta tu familia -murmuré.
- A mí tampoco, pero apuesto a que nuestras razones son diferentes -habló con cariño-. Dime, ¿qué tienes? No me gusta verte llorar.
- Porque tengo cabello de trapo, unos ojos horribles, en general necesito una cirugía. No quieres tener hijos conmigo por miedo a que salgan igual de horribles a mí. Estoy contigo por tu dinero y... -volví a llorar y me recargué en la ventana. Adam detuvo el auto cuando llegamos. Me miró un buen rato y suspiró.
- No.
- ¿Huh?
- Enserio trato de encontrarte, el lado horrible del que mi tía habló, pero... ¿Dónde está? Tus ojos son hermosos, a la luz del sol toman un color igual al del amanecer, precioso -sonrió y no pude evitar contagiarme su sonrisa-. Ella ya quisiera tener tu cabello, lo que pasa es que se está quedando calva y te envidia -reí y me limpie las últimas lágrimas-. Es solo eso, Bella. Cada vez que alguien te critique de tal manera, es solo por envidia, ¿entiendes? -asentí-. Te lo repetiré las veces que sean necesarias, me casé contigo porque te amo, y me gustas tal y como eres.
- ¿Lo repites una vez más?
- Qué graciosa -sonreí. Me sentía tranquila ahora.
- Por lo menos la parte del te amo...
- Te amo.
- ¡Una vez más! ¡Lo quiero como tono de llamada!
- Estás demente -rio saliendo del auto.
••••••••
- Yo puse en todas 'c', solo una me dio 'b'...
- ¡Ah sí! ¡Yo tuve lo mismo! -chilló un chico de la clase. Sullivan sonrió y chocó las manos con él.
- ¿Qué? ¿Cuáles 'c'? ¿No teníamos que escribir nada? -pregunté alarmada
- Eh, no -rio Sullivan.
- ¡Oh por su santa madre! -chillé-. ¡Voy a reprobar!
- Yo también -se encogió de hombros-. Porque a mí me salieron números.
- Pero si acabas de decir que te dieron 'C' y no sé qué tanto...
- Solo dije lo que el inteligente de la clase dijo -carcajeó. Reí junto con él mientras nos encaminábamos al jardín para tomar nuestro descanso.
Escena extra:
- ¿Sobre la información de Bella en mi computadora? -repitió Clark. Adam asintió-. Te he dicho que es un malentendido. La tengo porque me he estado esforzando en buscarle un lugar para trabajar... Para cuando acabe su carrera. Escuché que es difícil para la mayoría de los estudiantes de medicina encontrar un buen trabajo, que implique su especialidad... Solo quería ayudar -murmuró Clark.
- Pruébalo...
- Está bien -resopló Clark sacando su celular-. Toma -se lo tendió. Adam revisó la pantalla. Eran varios correos dirigidos a varios hospitales, tenían la información de Bella.
- ¿Y por qué ahora? Aún le falta mucho...
- Los estudiantes de medicina antes de hacer su carrera tienen que estar ayudando en un hospital un tiempo, haciendo prácticas -Clark se encogió de hombros. Pensó en agregar que lo sabía porque había tratado de ayudar a Juliet en lo mismo, pero se quedó callado.
- Ya veo...
- ¿Ahora me crees?
- Algo -murmuró Adam.
Escena extra 2:
Adam miraba a lo lejos como Sullivan y Bella reían. Y aquel sentimiento que había estado sintiendo constantemente al verlos juntos regresó.
Era impresionante la cercanía que habían tomado cuando se fue de intercambio.
Y eso era lo molesto.