—¿Por qué tan enojada? —me pregunta mi madre al ver mi cara. Aún no puedo creer que mi amada prima le dio mi número de celular al idiota de Santiago Rey. Me pregunto qué pretende ese tipo conmigo. Seguramente él y el trío de idiotas están planeando algo contra mí. —Nada, solo un tipo me está molestando. —¿Te hizo o dijo algo inapropiado? —No, pero me dice “preciosa” y ahora me invitó a salir para jugarme una broma. Ella ríe fuerte. —Un pretendiente. —No, debe ser una broma de alguien. Ni que fuera la primera vez que ocurre, mamá. —No lo creo, tal vez le gustas. —Yo no le gusto a los chicos. Sé que algo está tramando y yo lo descubriré. Es una broma, una apuesta, o quiere vengarse de alguien, porque alguien como Santiago nunca se fijaría en alguien como yo, cuando todas las chicas s

