Sofía En este momento estoy en la mansión Rey, haciendo el cuadro de Santiago. Él está posando para mí en la sala. — A ver, modelo, quiero tu mejor cara. — ¿Por qué no me pintas desnudo? —me sonríe maliciosamente. — No lo sé. — No tendría objeción —bromea. — Yo sé que no, amor. Para el cuadro, él debe quedarse quieto, y eso es tarea difícil. Llegué a menos de la mitad y nos tomamos un descanso, obviamente no le permití que lo mire. Él me preparó limonada y nos sentamos en el sofá a mirar unas películas. — Estoy pensando en vender algunos cuadros, me ofrecieron buen dinero por "Lucero". — Pero tú adoras ese cuadro. — Lo sé, pero necesito dinero. — Yo podría. — Claro que no, Santiago. — No es mala idea vender cuadros, pero a "Lucero" no, al menos por el momento. — Eres hermosa

