Sofía Desperté en los brazos de Santiago. No puedo ser más feliz si lo tengo a él, no importa nada más. No importa ni mi tonta familia, ni mis inseguridades, ni nada. Solo espero que esto dure el mayor tiempo posible. —Me quitaste la sábana —Bromea él mientras bosteza. —Claro que no. Él rodea mi cintura con sus brazos y pega mi cuerpo al suyo, luego comienza a dejar besos en mi cuello. —Me encantas en las mañanas. —Tú me gustas todo el día, mi amor. Ocurrió lo inevitable y debí volver a casa. Luego de varias llamadas de mi madre hacia mi celular, el de Santiago y el de los padres de él, no tuve opción y debí regresar a casa. Estoy muy enojada y quisiera no volver nunca, pero la realidad es que soy menor de edad y solo agravaré la situación e involucraré a Santiago en mis problem

