La pesadilla nocturna (Parte 3)

2617 Palabras
Unos aterradores ojos rojos resplandecían visiblemente entre la bruma que empezaba a asentarse en el bosque, la figura del hombre a quien pertenecían esos ojos no era del todo visible debido a la falta de luz y la poca visibilidad. Sin embargo, esto solo aumentaba la inquietud en los corazones de las personas que observaban aquella figura que se había presentado como un vampiro. Osmar era un habilidoso guerrero que portaba un hacha de guerra y un escudo en su espalda. En general era un hombre fornido que provocaría cierta inquietud en cualquiera que lo mirara, aunque en ese momento una persona como él estaba sintiendo un escalofrió recorrer su espina al observar la silueta que les hablaba tranquilamente. —¡¿Qué hace un vampiro en estas tierras?! —Escupió Osmar en voz alta tratando de quitarse la profunda ansiedad que empezaba a sentir — Lo que hacen es un acto de guerra, ¿lo saben? —¿Acto de guerra? —una voz tranquila resonó entre la bruma con un tono algo burlesco —Disculpa, pero no creo llevar el ganado a su corral sea un acto de guerra, ¿no piensas igual, humano? —¿Ganado? —Osmar entendía perfectamente lo que había sido dicho, lo que le costaba era procesar el significado sin molestia —Te aconsejo que te lleves a los tuyos antes de que nuestro rey se entere de esto — hizo una jugada tentativa para medir la reacción del contrario. En realidad, él no tenía nada que perder en ese punto y alardear un poco no iba a cambiar las cosas a peor de lo que se veían —Imagino que ni tú, ni tu señor desean una guerra con los humanos, ¿o sí? —Ya no lo provoques más, Osmar — dijo Selina al colocarse en un lugar cercano justo a la espalda de Osmar mientras preparaba sus puñales gemelos para una posible agresión —Los humanos no tienen nada que hacer contra los vampiros —Susurró Selina asegurándose de que solo Osmar pudiese escucharla. —Jajajaja —el vampiro sonreía satisfecho con una ligera carcajada —Deberías escuchar a la señorita y rendirte —sugirió el vampiro, acción que sorprendió mucho a los nerviosos aventureros que lo miraban recelosos —Ya sé, te diré algo bueno. Incluso si tu rey se enterara de esto, él no haría nada. —¿De qué hablas? —La fertilidad de su tierra depende del poder de nuestro progenitor, a cambio de eso cosechamos algunas aldeas humanas para reponer nuestras reservas de alimento. Esto es algo que sus gobernantes entienden y aceptan, ¿sabías? Por ese motivo, incluso suponiendo que escapas de mí y lo reportas, no pasaría absolutamente nada, ¿Lo entiendes ahora? Osmar odiaba que el vampiro usara un tono condescendiente como si hablara con un niño, sentía que lo trataban como un idiota y su oponente ni se molestaba en ocultarlo. Aun así esa historia sonaba demasiado irreal como para aceptarla. —Incluso si eso es cierto, es algo que puedo averiguar después de matarte —Osmar se dejó consumir por el enojo del momento. —Uhm… supongo que es mucha información para un simple humano, una lástima —el vampiro se encogió de hombros con visible decepción —¿Qué tal si solo se rinden y me evitan dañar la mercancía? Quiero decir, romperles los brazos y piernas para llevarlos conmigo solo reducirá su precio de venta… —¡¿Crees que te será tan fácil, maldito?! —rugió Osmar en respuesta. —Deja de provocarlo, idiota —Selina necesitaba que su compañero se calmara. Por supuesto ella no hacia eso por gusto; lo hacía porque conocía lo aterradores que son los vampiros en combate —Tenemos que escapar, esta no es una batalla que podamos ganar y menos si ese tipo es un lord vampiro —Selina ya no intentó bajar la voz, dado que se dio cuenta que el vampiro la escucharía sin importar si lo hacia o no. —Tal parece que la señorita de ahí tiene algo de cerebro. —Mi lord, me dejaría ir a cambio de entregarle a estas personas —repentinamente el viejo rompió la tensión con una cortante y traicionera frase. Evidentemente tanto Osmar como Selina lo observaron con incredulidad. —Jajajaja, me agrada tu actitud anciana. Sin embargo, no es tan simple. Para empezar, vine aquí para no dejar testigos y corregir el error de uno de mis subordinados, aunque no esperaba encontrar mercancía como la que duerme ahí —Explicó tranquilamente —Incluso si dije que el que lo reporten no causará problemas, sería molesto que el ganado se entere de que no es más que mercancía, ¿no piensan igual? Por eso es mejor que las personas piensen que el poblado fue destruido por bandidos. Tristemente eso no pasará si ustedes van soltado cosas que no deberían por ahí… Y es por eso que los que no sirvan como mercancía tendrán que morir. Con esas últimas palabras la figura se desvaneció de la vista dejando apenas la estela rojiza de sus ojos a la vista y los siguiente que se escuchó fue un grotesco sonido de carne siendo perforada. Inmediatamente la atención de Osmar y Selina se centró en el sonido, lo que encontraron fue el cuerpo del viejo ligeramente levantado del suelo con una mano decorada con pequeñas garras perforándole el pecho. —No te preocupes, yo no soy alguien quisquilloso, por lo que no le haré el ojo feo a tu sangre —anunció el vampiro antes de levantar el agonizante cuerpo del viejo con una sola mano para que la herida mortal que había causado derramara un poco de sangre en su boca. Tanto Selina como Osmar se quedaron pasmados observando la macabra escena, hasta que el vampiro se cansó de comer y desechó el cuerpo del hombre a un costado como si no fuese más que un desecho. —Esto no está pasando… —se dijo Selina con incredulidad. —¿Lo entiendes ahora? Solo ríndanse humanos —el vampiro continuó su personación. La situación estaba en un punto muerto, Osmar no quería poner en peligro las vidas de sus compañeras e incluso cuando por dentro estaba fúrico y deseaba atacar, se podría decir que sus manos estaban atadas. Por su lado Selina maquinaba a toda velocidad una forma de escapar enlistando la utilidad de los objetos que llevaba en su bolsa. El problema principal que ella tenía no era otro que la todavía inconsciente Glasia, sin importar como fuese la situación ella tendría que abandonar a su compañera para escapar. Fue en ese momento cuando los pesados parpados de Glasia finalmente empezaron a despegarse mostrando la precaria situación que la rodeaba. —Mamá… —susurró antes de notar la postura defensiva de sus compañeros y al vampiro que los amenazaba —¿Qué pasa? —preguntó apresuradamente. Probablemente la confusa situación le hizo olvidar momentáneamente el dolor que había sentido hace no mucho tiempo. —Qué momento más inoportuno para despertar —el vampiro se quejó de que su trabajo había aumentado. —¡Mierda! ¡Mierda! ¡¡¡Mierda!!! —Rugió Osmar para sacudirse la ansiedad que sentía — ¡Selina escapa junto con Glasia, les compraré algo de tiempo! —Gritó antes de cargar hacia el vampiro con su hacha de guerra en alto —¡Aaaaaah! —su espíritu combativo era incomparable a cualquiera que allá soltado antes cuando arremetió. —Inútil trozo de carne —susurró el vampiro antes de recibir tranquilamente el monstruoso impacto del hacha con un delgado estoque que había salido de algún lugar en su cintura. —¡Corre Glasia! Selina no perdió ni un solo segundo en escapar, ella le tenía mucho aprecio y cariño a su compañero, pero como aventurera no podía permitir que su esfuerzo fuese en vano. No era raro abandonar compañeros en el mundo de los aventureros, solo era algo natural. No siempre se podría salir victorioso de cualquier situación, todos en el ofició entendían esto y fue por eso que Selina ni se molestó en mirar atrás cuando tomó la mano de Glasia para llevarla con ella lo más rápido que pudo. —¡No podemos abandonarlo! —gritó Glasia mientras su cuerpo era prácticamente arrastrado a la monstruosa velocidad que Selina podía alcanzar si realmente se empleaba a fondo para escapar. —¡Cállate, tonta! No tengo tiempo para tus tonterías de niña consentida, ahora lo que importa es escapar de esa cosa —mencionó Selina con un tono que no admite discusión. El agudo oído de Selina avanzó a percibir a la distancia que el choque del metal con metal se había detenido siendo remplazado por un quejido masculino ligero. De alguna manera ella intuía que su compañero se había ido y pronto llegaría su turno, algunas lágrimas de tristeza por su apreciado compañero empezaban a acumularse en sus ojos cuando recordó algo muy importante. Ella había escuchado historias de que los vampiros podían ver a través de señales de calor y este también era el motivo por el que odiaban el día. El calor del día volvía ciegos a los vampiros de baja categoría y por eso evitaban la luz del día. Dicho eso, esa no era una debilidad que tuviera un señor vampiro. Sin embargo, entre sus objetos ella tenía una opción que ralentizaba su latido cardiaco y bajaba la temperatura corporal de su cuerpo tanto como para ser percibida como para pasar fácilmente como un c*****r. Dejando de lado su uso para evitar que el veneno se extienda con demasiada rapidez por el torrente sanguíneo o pasar por un c*****r en un campo de batalla, en esta ocasión dicha poción les ayudaría a que por un milagro el vampiro no fuese capaz de verlas cuando las alcanzara en un futuro cercano. Con eso en la cabeza Selina se detuvo de golpe y dejo que Glasia cayera pesadamente tras tropezarse al ser apenas capaz de seguir el ritmo de carrera de Selina. En una fracción de segundo Selina sacó de su bolsa un péquelo frasco con una opción purpura de aspecto viscoso en su interior. —Selina, debemos volve…. —la frase de Glasia fue interrumpida por el brusco gesto de Selina poniendo el contenido de ese frasco en su boca abierta, luego la derribo obligándola a beber la mitad del contenido del frasco, para finalmente beber ella la otra mitad mientras Glasia pasaba un mal momento al estar atrancándose y tosiendo por lo repentino de lo sucedido —¡¿Qué haces?! —se quejó con molestia antes de que S le tapara la boca y la obligara a ocultarse en un pequeño agujero en el suelo cubierto por una gran raíz de árbol. Tal como Selina pensaba el vampiro no había tardado en alcanzarlas. Sin embargo, parecía encontrar un momento difícil para buscarlas. Ella sabía que quien las cazaba estaba cerca, escuchaba sus tranquilos pasos perfectamente. —¡Salgan! ¡No voy a hacerles daño! —Gritó el vampiro —Sé que están por aquí, así que solo debo esperar un rato para poder encontrarlas, ¿no piensan igual? No es que tenga apuro ni nada —dijo en tono burlón. El vampiro parecía buscar tranquilamente por las inmediaciones mientras hablaba ocasionalmente, hasta que Selina finalmente fue incapaz de escuchar los pasos del vampiro y solo entonces se permitió retirar su mano de la boca de Glasia. —Escúchame Glasia —dijo apresuradamente en un tono extremadamente bajo —Trata de escapar cuando creas que es seguro… Escuche que los vampiros se llevaron a tu madre, por lo que, si deseas encontrarla, podrías averiguar algo sobre el reino de los vampiros, ¿escuchaste? Tienes que vivir, sé que siempre soy mala contigo, pero por lo menos quiero que sepas que en el fondo… muy en el fondo te considero mi pequeña hermanita. Recuerda, tu madre está viva y será llevada a algún sitio en el reino de los vampiros. —¿Eso es verdad? —Glasia retenía desesperadamente las lagrimas que luchaban por caer de sus ojos. —Sí, lo escuche de un sobreviviente de tu pueblo mientras estabas inconsciente. —Gracias a dios mi madre sigue con vida… —soltó un pequeño suspiro —Pero aún podemos escapar juntas… —Glasia intentaba sugerir antes de que el dedo índice de Selina bloqueara sus labios. —Aún tengo que volver por ese tonto… —Selina tenía una leve sonrisa irónica al decirlo —No puedo abandonarlo así. Además, tu aún eres joven y tienes mucho camino por recorrer… —Espero que ese no sea el caso porque me he cansado de buscarlas, ¿saben? Mencionó una voz que interrumpía la conversación de las chicas mientras asomaba su cabeza desde lo alto de la raíz de árbol que les proporcionaba refugio. Selina ni siquiera lo dudo o se sorprendió, su primera reacción fue atacar con su puñal apuntando una certera y mortal estocada al ojo del vampiro. —¡¡¡Ahhhh!!! ¡¡¡Mi ojo!!! —gritó con dolor —¡Eres una maldita! —Así que no puedes vernos, ¿no es así? —Selina estaba en pie de guerra mientras trataba desesperadamente de intimidar a su agresor —¡Corre Glasia! ¡Yo me encargo de este maldito! —grito mientras hacia una seña con su mano a su compañera para que no se moviera. —¿Qué clase de magia usaron para ocultarse de mí? —preguntó el dolorido vampiro. —Como si fuera a decírtelo —mencionó Selina antes de correr en la dirección en la que debería estar Osmar. Inicialmente el vampiro no la siguió y en su lugar escuchó con mucha intención por un largo rato. Galsia fue extremadamente silenciosa, ella tapaba su boca y gracias a la poción el latido de su corazón tampoco delató su posición, obligando al vampiro a seguir la dirección del único objetivo que tenía después de que su ojo herido sanara por completo. —Que molestia… —dijo —¿Me escuchas pequeña? —gritó tan fuerte como pudo —¡Si no quieres ver sufrir a tus compañeros más allá de lo que las palabras pueden describir, ven por las buenas a mí! —luego empezó a caminar con un ya característico paso tranquilo —¡Te estaré esperando! ¡Solo si deseas volver a ver a tus amigos y a tu madre, claro está! —fueron sus últimas palabras antes de seguir su camino en completo silencio. Sin saberlo el Vampiro le había dado una pequeña esperanza a Glasia, el problema era que para alcanzar dicha esperanza ella debía pasar por encima de ese poderoso vampiro. Sin mencionar que ella no solo no tenía la fuerza, sino que desconocía que había más de un solo vampiro en el bosque. Mientras quemaba su cerebro en busca de algún curso de acción, sintió algo fuera de lugar en la túnica de mago que portaba, algo ligeramente pesado. Era aquella vela negra que había sacado de su casa sin darse cuenta, por lo que parecía sus compañeros colocaron el objeto entre sus ropas en algún momento. Ella estaba por romper en lágrimas por su impotencia cuando recordó las historias que le contaba su madre de pequeña. La esperanza la recompuso y la ligera posibilidad de que esas historias fueran ciertas la ayudo a recuperarse lo suficiente como para ir a ese sitio en busca de una forma de salvar a sus compañeros y a su madre. Era simple desesperación la lo que la movía, pero todavía era mejor que quedarse temblando en un rincón sin poder hacer nada.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR