La pesadilla nocturna (Parte 2)

2517 Palabras
Tras ver el fuego a la distancia, Glasia y sus compañeros se apresuraron lo más que pudieron para llegar con rapidez a la villa brumosa. Sin embargo, incluso a pazo veloz y corriendo un poco de vez en cuando, todavía les tomó una hora y media llegar a las afueras de la villa brumosa. Una vez ahí, Selina detuvo el paso del grupo para evaluar la situación. Esto no era nada raro, Selina se especializaba en la observación del terreno, porque al ser una habilidosa asesina era necesario para poder emboscar a sus presas eficientemente, por ese motivo ella era el efectivo más confiable a la hora de reconocer el terreno. —¡Esperen! —esa fue la palabra con la que detuvo el paso veloz de su grupo —Algo no esta bien… —tras soltar esas palabras, se escondió tras el tronco de un árbol e hizo una señal a sus compañeros para que la imitaran. Con una rápida mirada Selina entendía que la mayoría del poblado había sido consumido por las llamas para este punto, por lo que apresurarse a buscar sobrevivientes es el camino habitual a tomar. Sin embargo, pese a lo que estaba sucediendo el lugar estaba en completo silencio, ni siquiera un grito a la distancia, todo lo que se podía escuchar era la danza de las flamas al viento y el crujir de la madera desmoronándose desde las casas de lo que antes fue una villa. —¡¿Qué pasa Selina?! —Preguntó Osmar. —¡Tenemos Prisa! —era evidente que Glasia estuviese apresurada, pero Selina les hizo un gesto de silencio colocando su dedo frente a sus labios antes de empezar a susurrar. —Desde que llegamos aquí siento que alguien nos observa —ella tenia una expresión preocupada al decirlo, expresión que era difícil discernir por su mascara. Aunque esto no era un problema para sus compañeros —Además… ¿No les parece raro este silencio? ¿Siquiera queda alguien en ese lugar? Si tuviera que especular, diría que o bien los habitantes de este lugar fueron llevados a otro sitio antes de quemar la aldea o ya todos están muertos… –soltó sus pensamientos con pesar mientras espiaba sigilosamente la expresión de su compañera Glasia. —¡No eso no es posible! ¡Tienen que estar ahí y necesitan ayuda! —gritó Glasia antes de correr hacia la villa en llamas sin esperar a sus compañeros. Al estar perdidos en sus pensamientos Osmar y Selina no fueron lo suficientemente Rápidos en impedir que Glasia se fuera de su escondite improvisado y solo pudieron soltar casi al tiempo la palabra: “¡Espera!” La culpa era lo que movía el cuerpo de Glasia y mitigaba la voz de su cerebro, su mente estaba repleta de oscuros pensamientos de culpa. —Debí haber venido al menos una vez a visitar a mamá… No, debí estar aquí desde el inicio, ¿por qué tuvo que pasar esto? ¡Mamá! ¡Mamá! —sus pensamientos se volvían más caóticos y difusos a medida que corría hacia su antiguo hogar ignorando completamente las llamas a su alrededor. Afortunadamente la cabaña en la que vivía Glasia estaba a las afueras de la aldea, por lo que el fuego apenas empezaba a consumirla, no solo eso, sino que al estar a las afueras también era fácil llegar ahí. Glasia estaba por forzar la puerta de su casa cuando un crujido anuncio que parte de la entrada de la estructura en llamas estaba por colapsar. Cuando Glasia lo vio apenas alcanzó a poner los brazos para cubrirse de los escombros cuando en ese momento, un gran escudo la cubrió del golpe y su compañero Osmar apareció detrás de ella y la salvo de una herida Servera debido al descuido. —¡Demonios Glasia! ¡Ten más cuidado! —se quejó mientras mantenía su escudo en alto. —¡Mamá! —Glasia no hizo caso al gesto de su compañero y en su lugar entro apresura mente a su casa. —¡Espera un maldito segundo, maldición! — para ese momento Selina también llegó al lugar y junto con Osmar persiguieron a Glasia al interior de la estructura. —¡Mamá! ¡Mamá! —Glasia llamaba desesperadamente a su madre mientras deambulaba por la estructura que estaba por colapsar, aparte de sus gritos se escuchaba la tos de ella y sus compañeros debido a la falta de oxigeno causada por el calor en sus pulmones y el humo en el lugar. —¡Déjalo Glasia, tenemos que salir de aquí! —Osmar se había dado cuenta que la estructura no aguantaría mucho más y se apresuró a tomar a su compañera a la fuerza, en este momento incluso si ella se molestaba por el gesto ya no importaba. —¡¿Qué haces Osmar?! ¡Suéltame! ¡No! ¡Mamá! —Glasia forcejeo tanto cuanto pudo, pero la fuerza de su compañero era muy superior a la que ella pudiera ejercer. En los numerosos intentos que hizo para agarrarse a algo, termino tomando uno de los objetos de los estantes, ya sea por casualidad o por destino, cuando salieron del lugar ella tenía en la mano la vela negra que su madre prendía cada noche. Posteriormente, tras su salida del lugar la estructura finalmente cedió a su peso y colapsó. El lugar que Glasia llamó hogar alguna vez se había destruido por completo y pasado al olvido, solo dejando atrás aquella vela negra que tanto su madre como su abuela atesoraban —¡¡¡Mamá!!! —Glasia soltó un desgarrador grito antes de desplomarse sobre sus rodillas y empezar a llorar sin consuelo en un lugar cercano a la puerta de su casa. —¡Noquéala Osmar, no tenemos tiempo para esto! ¡Este lugar es peligros! —ordenó Selina antes de internarse apresuradamente en el bosque que rodeaba la villa —¡Sígueme! —Lo siento, Glasia —él se disculpó antes de golpear a su compañera y cargar su delgado cuerpo que había caído sin fuerzas aun con lágrimas decorando sus ojos. Pronto Osmar empezó a correr siguiendo los pasas de Selina con el cuerpo de Glasia sobre su hombro como si de un costal de patatas se tratase. Así fue hasta que tras una carrera considerable encontró a Selina agachada revisando un cuerpo que estaba a su lado. De una mirada, era evidente que era un anciano, probablemente alguno de los habitantes de la villa que había escapado de la aldea antes de colapsar en ese sitio sin motivo aparente. El anciano no presentaba heridas o algo que se le pareciera, solo estaba ahí tendido en el bosque. —¿Está vivo? —preguntó Osmar tras aligerar ligeramente su paso para colocarse junto a Selina. —Sí, parece que solo ha perdido el conocimiento —respondió Selina tras revisar el pulso del anciano. —Ya veo, en ese caso cárgalo, lo llevaremos con nosotros. —¿Por qué? —Selina no era muy feliz con la idea de cargar al anciano —Creo que será seguro quedarnos aquí hasta que esos dos despierten. Quiero decir, estamos relativamente lejos de la villa y no es como que alguien nos persiga, ¿sabes? —Bueno, no sabía que ese era el caso. Tú fuiste la que se internó en el bosque sin decir nada. —Es solo que tenia un mal presentimiento, eso es todo. —Cómo sea… Después de discutir un poco, Tanto Osmar como Selina se acomodaron en los árboles de la zona y acordaron no hacer una fogata para no llamar la atención de nada indeseable, de todas formas, la luna proporcionaba una luz suficiente para que no fuera completa penumbra y aún se podía ver un poco. Así pasaron las horas, mientras Selina Y Osmar se mantenían en guardia para evitar cualquier ataque, turnándose cada dos horas aproximadamente hasta que llegó la madrugada, aproximadamente a las 3 de la mañana el anciano finalmente abrió los ojos. —Ah —el anciano se quejó de un ligero dolor de cabeza al despertar —¿Dónde estoy? —se dijo antes de encontrar a dos personas cerca de él —¡¿Quiénes son ustedes?! —preguntó cauteloso. —Hola, mi nombre es Osmar y ella es mi compañera Selina —respondió Osmar tratando de suavizar su tono para sonar lo más amigable posible —Ambos somos aventureros de Amurg y pues… veníamos a completar a una misión cuando encontramos la villa brumos completamente en llamas y al buscar un poco por la zona lo encontramos —explicó para tranquilizar al anciano. —Ya veo… son aventureros —comentó el anciano mostrando todavía un poco de desconfianza en su postura. —¿Puedo preguntar su nombre? Y de ser posible nos gustaría que nos diga lo que sucedió, ¿por qué la villa estaba en llamas? —Pues mi nombre es Ambrosio —finalmente el anciano bajo su guardia al darse cuenta que no ganaba nada estando a la defensiva. Probablemente debido a la carismática personalidad de Osmar y su imponente porte llegó a la conclusión de que sería malo hacer enojar al sujeto de la armadura o a la señorita que lo miraba con ojos afilados y desconfiados —Antes que nada, gracias por ayudar a este viejo. —No se preocupe, Señor Ambrosio. —Con respecto a su otra pregunta, nuestra aldea fue atacada por vampiros. —¡¿Qué?! —Dijeron Osmar y Selina con sorpresa casi a la vez. —Al parecer una de las personas que vivía en la villa llamó la atención de un señor vampiro y ellos vinieron a llevarse algo de comida y a la chica, o eso fue lo que escuche de uno de ellos mientras me escabullía entre el desconcierto. —¿Qué hacen los vampiros en el reino humano? Tengo entendido que su territorio está lejos de esta frontera, ¿No? —a Selina algo le parecía ligeramente fuera de lugar. —No lo sé, ellos solo llegaron y empezaron a llevarse a los jóvenes. A mí también me tomaron prisionero, pero tras decirme que no servía ni como alimento simplemente me dejaron ir y pues termine tropezando por el miedo y aquí estoy… —dijo antes de fijarse en la persona que estaba inconsciente junto a Osmar –¿Esa persona también fue atacada? —Ambrosio señalo el cuerpo de Glasia. —No… es algo un tanto complicado —dijo Osmar con incomodidad y al ver la desconfiada reacción del viejo continuo para tranquilizarlo —Ella vivía en esta villa junto con su madre y pues tuvimos un pequeño incidente al intentar sacarla de su antiguo hogar mientras buscaba a su madre… Al final no tuvimos opción y la dejamos inconsciente para salir del lugar. —Ya veo… ¿Cómo se llamaba la madre de esa chica? —Uhm… esa es una buena pregunta, la verdad no lo recuerdo… Juraría que nos dijo su nombre en algún momento, pero no lo recuerdo… —las palabras de Osmar hicieron que el anciano empezara a desconfiar. Nadie podía culparlo, ya que convenientemente había olvidado un detalle que cualquiera sabría si es que eran realmente compañeros. —Era Lia, ¿no? —¿Tú lo recuerdas Selina? Solo lo dijo una vez, ¿sabes? —Que tengas la memoria de un pollo no significa que todos seamos igual de idiotas, ¿sabes? —Eso es un poco injusto de tu parte… —Así que la señora Lía, Eh. —¿La conoce? —preguntó Osmar. —Así es, es complicado no conocerla para ser sincero. En ese caso, la chica junto a usted debe ser la pequeña Glasia, ¿me equivoco? —Así es, ese es el nombre de esta chica —tras escuchar eso el viejo finalmente se permitió relajarse y hablar tranquilamente con los extraños. —Eso complica mucho las cosas —comentó el anciano. —¿Por qué? —preguntó Osmar bastante descolocado por el repentino comentario del viejo. —Eso es porque la chica que les comenté antes es la madre de esta niña… —Pero ella debería ser una señora de algo más de cuarenta años… ¿Por qué un señor vampiro se interesaría en ella? —No sé si saben esto, pero incluso con 42 años la señora Lía es una belleza como ninguna otra que hayan visto, tanto que parece una muñeca hecha por un artesano. Pienso que incluso con su edad cualquiera caería rendido al ver algo así… Además, su hija es incluso más bella que ella, ¿sabe? —No bromee conmigo, viejo —respondió Osmar con incredulidad —No hay manera de que esta chica sea bella. —¿No la han visto antes? —Pues no, siempre lleva esa túnica y esa mascara por lo que realmente nunca hemos visto su rostro —respondió Selina. —Quítenle la máscara y lo entenderán —sugirió Ambrosio. Tampoco es que perdiera nada si lo hacía, por lo que Osmar hizo lo que el viejo propuso y removió la capucha y la máscara del cuerpo aún inconsciente de Glasia. —¡¿Pero qué demonios?! —fue todo lo que pudo decir al ver por primera vez el rostro descubierto de la chica —¿Cómo es esto posible? —Osmar no daba crédito a lo que veían sus ojos. Así de impactante era la belleza de Glasia. —Siempre pensé que era fea como una ostra y por eso cubría su rostro —Comentó Selina reflexivamente —Parece que nunca hay que sacar conclusiones precipitadas sin preguntar antes, eh. —Demonios, nunca lo había pensado, pero si tuviera un tipo de mujer de mi gusto creo que seria alguien como ella… —por un segundo la cabeza de Osmar dejó de funcionar correctamente. —Deja de decir estupideces, Osmar. —Lo ven ahora. La madre de esta chica tiene una belleza comparable, ¿aún me llamaran loco por decir algo así? —B-Bueno… si ese es el caso, puedo entenderlo… —Osmar tenia que tragarse sus opiniones previas, aunque fuese amargo. —Esto es malo, cubre inmediatamente el rostro de Glasia. —¿Por qué? No seas celosa, Selina. —No es eso, idiota —Selina estaba molesta por el comentario inapropiado —¿Qué haremos si uno de esos vampiros la ve? —Ahora que lo dices… —Osmar estaba por tapar nuevamente el rostro de Glasia, cuando den entre la oscuridad apareció una silueta. —No hace falta que se moleste, mi señor estará contento con una ofrenda como esta. Y pensar que en un mugroso poblado como ese habría no una, sino dos ofrendas de esta calidad. —¡¿Quién anda ahí?! —Selina se puso inmediatamente a la defensiva. —Oh, que grosero de mi parte. Me presento, Líder de la guardia del progenitor de los vampiros, Rauger Bloodline —haciendo una elegante reverencia, un imponente hombre apareció de entre las sombras, aunque lo único que se veía claramente de él eran sus brillantes ojos rojos.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR