« ¡Una herida al corazón que desarma al más despiadado de los demonios! » El capitán de la unidad como todas las medias noche visita a Alari, siempre traía consigo su comida favorito pastas con un pollo frito, y aunque ella no pudiera comérselas él no dejaba de traérselas, deja su campera negra de cuero de color n***o a un lado de la cama para sentarse a su lado, con pesar y un suspiro profundo deja en evidencia de que no le gustaba verla así, tanto ella como Eva amaba eran sus agentes por más de tres años. Después de cada trabajo duro se reunían en un bar en los barrios bajos para celebrar algún trabajo logrado, toma la mano de Alari entre las suyas para empezar a hablar con ella; como si fuera que ella le respondería él le contaba de la travesía en la que Eva estaba atravesando con

