•1 Año Después•
Esto está mal, él no puede hacer ésto, pero ciertamente no me arrepiento de nada.
—Támara, por favor cariño, bésame.
Su voz me hipnotizaba, sus manos estaban en mi cintura y me acercaban más a él, tome su rostro entre mis manos y me acerqué más, como si eso fuera posible. Solo un beso, era lo único pedía.
— Se mia, se realmente mi esposa, déjame amarte como te mereces.
Necesitaba besarlo, necesito que sea mío, completamente mío.
Despierto abruptamente al oír que tocan la puerta de mi habitación, mi respiración es acelerada, estos sueños van a volverme loca, ya más de un año con ellos, pero no puedo controlar lo que pasa después de ellos. Reguló respiración y me recuesto en la cama.
—Pase.
La puerta es abierta y entra Xandro con el desayuno, el día de ayer tuve una pelea con una ex de Xandro, obviamente ella no sabía quién era yo, pero todo empezó por qué no la deje pasar a verlo, así que me empujó a la piscina que había ahí en el patio del edificio, como fue que se metió, no tengo la menor idea y gracias a eso estuve con temperatura y gripa todo el día de ayer. Por lo que ahora Xandro me está cuidando y eso no ayuda a mi mente.
—¿Cómo te sientes cariño?
—Creo que mejor.
—No lo creó, estás sudando y muy roja.
Maldigo en mi interior, pero trato de que no se me note.
—Tuve una pesadilla, eso es todo.
—De acuerdo, desayuno y después iremos a mi oficina, no te pienso dejar aquí sola nuevamente.
—Esta bien, sé que igual me voy a aburrir de estar aquí.
—Por cierto cariño, en un mes es tu cumpleaños ¿Qué vas a querer que te regale?
—Cualquier cosa está bien, no soy exigente.
—Bueno, veré qué te regalo, ya que mi esposa merece lo mejor.
—Oh cállate tonto, luego por qué nos descubren.
Hace aproximadamente un mes fuimos a su oficina y él por andar de meloso no se dio cuenta que su secretario estaba ahí, por lo tanto, ya sabe que yo soy su esposa. Estuvo de acuerdo en no decir nada, aunque se le hizo extraño que yo fuera su esposa, por el poco tiempo que nos conocemos.
—Somos pésimos guardando secretos —dice y no puedo evitar reírme.
—Disculpa, pero tú eres pésimo guardando secretos, de las dos personas que lo saben tú fuiste quién lo dijo, yo no abrí la boca para nada.
Ambos reímos mientras empiezo a comer mi desayuno y Xandro solamente me hace compañía y me roba comida.
En cuánto terminé, Xandro se fue a su departamento mientras yo me comenzaba a alistar para irnos. Media hora después salí del departamento y cuando iba a tomar el elevador este abrió sus puertas y ya venía Xandro ahí.
—Estamos coordinados.
—Tonto, solamente ya sabemos cuánto tiempo tardamos en cada cosa.
—Matas mi intento de romanticismo.
—Discúlpame entonces, querido esposo.
—Solo por qué lo dices así, te perdono.
Salimos del elevador y caminamos directo hacia donde ya nos esperaban, Marco iba a ser el chófer, pero antes de entrar al auto, escuché un flash de cámara, no volteé simplemente entre rápido al carro, me puse la gorra y el cubrebocas, si eran reporteros nos seguirían hasta la empresa.
—¿Quiénes eran? —le pregunto a Marco, después que recibe una llamada.
— Según lo que me dicen, son chicos de su universidad señora.
—Oh malditos chismosos.
—Ya han borrado las fotos antes de que las publicarán.
—Bien, creó aún así que les falta una advertencia —dijo Xandro abrazándome por los hombros, nuevamente iba a empezar de empalagoso, no me molestaba al contrario era muy bueno para mí, pero no me quería ver desesperada.
—Haste para allá Xandro.
—Vez Marco, mi esposa no me quiere.
Niego entrecerrando los ojos y él solo ríe.
—¿Entonces quiere que regrese el regalo?
—Cállate marco.
—¿Regaló? ¿Para mí?
—No, es para mi linda esposa, la que si me quiere.
—Por eso digo, que te quiero mucho esposo mío.
Marco no lo puede evitar y se suelta a reír. Y la sonrisa satisfecha de Xandro solo indica que consiguió lo que quería.
[••••]
—Si te estoy diciendo que estos documentos están mal, pero no me quieres hacer caso —le digo mientras le doy los papeles.
Él tomó los papeles y los comenzó a revisar, asintió y tomo el teléfono que tenía ahí y le llamó marcos, que al instante llegó.
—¿Qué sucede?
—Esto está mal, que lo arreglen y si sigue quedando así, es por qué nos están robando.
—De acuerdo.
Marco sale y Xandro suspira estresado.
—Fue una excelente idea traerte aquí, no recordaba que estudiaba administración.
—Lo imaginé, además no puedo dejar que mi esposo se vaya a la ruina ¿o si?
—Tienes razón, si no como cuidaremos a nuestros hijos.
—Hay no, ya te está afectando el trabajo.
Toda la mañana fue lo mismo, revisar documentos y ver que todo estuviera en orden, me faltaba un año para empezar con las pasantías oficiales y también para dar a conocer nuestro compromiso. El mundo se volvería loco, completamente.
Ya me imagino todas esas chicas que andan detrás de él, más de alguna se desmayaría por ver que su Crush está comprometido, solo por eso, espero con ansias que el año se pase rápido.
Volteó a ver a Xandro y lo veo tan concreto viendo papeles, es realmente guapo, espero con ansias que Xandro de el siguiente paso.
[Xandro]
Todo está silencioso, estaría de maravilla eso, pero Támara vino conmigo y si ella está callada, es por qué algo está tramando, mi vista va a dar al sofá, donde ella está cómodamente dormida, con unos documentos en sus manos, le insistí que no lo hiciera, pero es tan terca que hizo lo que quiso.
Me acerqué a ella, para acomodarla mejor en el sofá, sin pensar muy bien en lo que hacía acaricié su rostro, tomándome todo el tiempo del mundo, hasta que me fijé en sus labios y sin pensarlo mucho, la besé y fue la mejor sensación en el mundo, era real, estaba besando a mi esposa, la mujer que amo.