Capítulo 11

1059 Palabras
[Xandro] Besarla fue lo mejor, pero sé que estuvo mal. Ella aún es muy chica para mi, solo necesito tiempo. Ella es muy especial, es tan linda, inteligente y sobre todo es ideal para mí, mis dudas crecen por mi edad, pero eso ya no me importa en lo absoluto. Yo la quiero a ella y nadie me lo impedirá. Ya sentado en mi escritorio la Veo despertar y sonreír, sin duda alguna, ella es la indicada. [Támara] En cuánto despierto, Xandro me da una mirada y le sonrió. —¿Cuánto tiempo dormí? —le preguntó, sus ojos están puestos en mí, pero está ausente —Xandro. —¿Que paso cariño? —¿Estás bien? —le pregunto mientras me levanto del sofá y me acercó a él. —Si, no te preocupes. —Xandro ¿de que hablamos todos los días? Para que un matrimonio ya sea real o no, prospere la comunicación es lo más importante, así se evitan malos entendidos en el futuro. —Lo sé, eso solo que no sé qué es lo que me tiene así, es como un mal presentimiento. —Bueno, despreocúpate, nada malo va a pasar. Y cómo si esas palabras fueran mágicas, la puerta se abrió y por ahí entro el padre de Xandro y la loca Ex que me boto a la piscina. —Támara, que alegría encontrarte aquí. —Señor D' Angelo, me alegra de verlo. —¿Qué haces aquí papá? — Solamente vengo a informarte que te casarás con la señorita Evans. Veo la sonrisa de la muy arpía, cree que se ha salido con la suya, pero esto no se quedará así, claro que no. —Xandro —le hablo en susurro, un poco fuerte, captó la atención de su padre pero hago como si no lo hubiera visto —¿Ella es la que...? —Le hago señas de empujé, dándole a entender si ella fue la que me empujó. —Si, ella es. —¿Que paso? —Es que... —Ella fue ayer a mi edificio, como el portero no la dejo entrar, se coló por la parte de atrás y Támara estaba cerca de la piscina haciendo su tarea cuando ella se acercó y le pregunto por mí, como Támara tampoco le dio información la empujó a la piscina, suerte que sabe nadar, pero ha estado enferma desde ayer. —¿Pero como te atreves a hacerle algo así? Salga señorita, necesito hablar con mi hijo. —Antes de que se vaya, no me puedo Casar con ella, por que yo, ya estoy casado, tengo un año de matrimonio. —¡¿Qué?! Xandro me da una mirada, asiento y salgo de ahí. Mientras la víbora va detrás de mí, queriendo saber quién es la esposa de Xandro. —Por qué no simplemente aceptas que él ya no está a tu alcance, realmente artas con toda tu presencia. —Mira niña estúpida, a mí no me vas a hablar así, Xandro tiene que ser mío. Dice y no puedo evitarlo y me comienzo reír mientras veo mi teléfono. —Xandro jamás va a ser tuyo, no importa si sabes quién es su esposa o no. —Ah ya veo que pasa aquí, tú estás enamorada de Xandro también. —¿Y eso que? Si él pudiera divorciarse de su esposa, yo tengo más probabilidades que tú y escucha algo muy bien, —levanto la vista de mi celular y le sonrió —Xandro será mío y no me va a importar quitarte de mi camino, después de todo, no eres la gran cosa. Me doy la vuelta sabiendo lo que va a pasar, pero aún así necesito que halla testigos de cómo ella me empuja y el principal viene subiendo las escaleras, esas por las cuales ella me empuja. —¡Támara! Esos es lo único que escucho antes de que mi cabeza se golpe con el último escalón. [Xandro] —No es ninguna mentira papá, después te la presentaré, no te preocupes. —¡Señor! Marco entró corriendo, sus manos traían sangre, me levanté rápidamente y me acerqué a él. —¿Qué fue lo que paso? —La señorita Evans empujó a la señorita Támara de las escaleras... No deje que terminara cuando salí corriendo de la oficina, al llegar vi como dos guardias tenían a abril, mientras las recepcionistas atendían a Tamara, Había sangre en el suelo y supe que era de ella. Baje rápidamente las escaleras y me acerqué a Támara, la tomé en mis brazos y salí con ella de ahí, necesitaba con urgencia llevar al hospital y no iba a esperar una ambulancia. En cuanto llegue los doctores se la llevaron, mientras tanto yo tenía que llenar unos documentos. Puse todos sus datos y dije que era un pasante en mi empresa, así nadie sospecharía nada. Las enfermeras me indicaron que tenía que esperar. Tomé mi teléfono y le marqué a mi padre. —Hijo... —La quiero presa. Dicho eso, colgué, esperando por una noticia de Támara. (••••) Ya habían pasado dos horas y no tenía noticias de ella, solo una enfermera que me dijo que estaba estable, pero eso no era suficiente para mí. Dos policías habían llegado a la espera de interrogar a Támara, pero ellos también estaban esperando. —Hijo ¿Cómo está? —Según dicen, está estable, pero no me dejan entrar a verla. —Veo que esto te afecta tanto. —¡Claro que me va a afectar, ella es mi... —¿Qué? ¿Ella es tú qué? Maldigo en mi interior, todo esto me hizo abrir la boca de más. Ahora tendré que idear un plan, solo espero y Támara no se enoje conmigo y si estuviera aquí, ya me hubiera dicho que soy pésimo guardando secretos. —¿Qué es tuyo? Necesito una explicación y la sigo esperando, a menos que prefieras que hable con tu madre y le diga tu metida de pata, así que ahora necesito saber ¿Qué es tuyo Támara? Observé a mi alrededor, pero solo estaban mis guardaespaldas, esos que ya sabían que pasaba, no quedaba de otra, tenía que hacerlo, Támara va a estar muy enojada conmigo, necesitaré mucha, pero mucho comida para que ella me perdone esto. —Ella es mi esposa.
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