[Támara]
Abrí los ojos dándome cuenta al instante que estaba en un hospital, mi cabeza dolía como el infierno, juró que jamás vuelvo a hacer esto, tengo que dejar de actuar sin pensar.
La puerta se abrió y entró una enfermera.
—¿Cómo se siente señorita?
—Me duele la cabeza, ¿Sabe si Xandro D' Angelo está afuera?
—Claro señorita, su prometido está en la sala de espera junto a su familia.
¿Prometido? ¿Qué había pasado? Cierro los ojos imaginándome a Xandro abriendo su bocotá otra vez ¿Ahora quién habrá sido quién escucho?
La enfermera me dio unas pastillas para el dolor y se fue para avisarle a quién sabe quién.
Unos minutos después, Xandro entro y lo miré negando, él sonrió apenado, entendiendo que ya sabía.
—¿Quién fue?
—Mi padre.
—¡¿QUÉ?!
Él me comenzó a explicar poco a poco, todo lo que había pasado, como en su desesperación dijo que yo era algo suyo y su padre lo presionó y al final le dijo.
—¿Qué versión le diste?
—Nos casamos para ayudar a tu Madre, pero ella falleció al día siguiente, por lo que no hablamos sobre el divorcio ni nada por el estilo y en lo que va de todo este año, nos hemos acoplado tan bien, que nos olvidamos que estamos casados.
—Entonces, le estás dando a entender que nos estamos enamorando, así adelantamos más pasos del trato.
—Exacto, por lo que no me va a pedir que me divorcié de ti.
—De acuerdo, me imaginé que algo habías hecho cuando la enfermera te llamo mi prometido.
—Sí...
—Realmente eres malo guardando secretos —le digo haciéndolo reír, se acerca y me abraza.
—Necesitaba que me dijeras eso.
—¿Cariño, que fue lo que paso? Solo recuerdo decirle a esa mujer que me dejara en paz, cuando me volteó veo a Marcos y estaba por acercarme, cuando siento que pierdo el control y caigo de las escaleras.
— Fue ella quien te empujó por las escaleras, las cámaras de seguridad grabaron todo, ella está detenida ahorita.
— Dime que no tienes más Ex locas, por favor.
— Tranquila cariño, se que eres fuerte.
—Idiota.
(••••)
Policías vinieron a interrogarme, pero les dije lo mismo que le dije a Xandro, después preguntaron sobre que era yo de Xandro y él les contesto que era su prometida. Unas preguntas más posteriormente y se fueron.
El médico vino y para mi mala suerte tenía que quedarme, por qué me tenían que tener en observación, el golpe en la cabeza fue algo grave.
Así que Xandro fue avisarle a sus padres, quienes se fueron a casa, solo él se iba a quedar conmigo.
—Tengo hambre.
—¿Qué es lo que quieres? Para pedirlo.
Dijo tomando su celular, me imagino que llamará a Marco.
—Ya sabes, el paquete King.
—¿Para los dos?
—No tonto, tú pide algo.
Eso causó la risa de Xandro, lo mejor que ya sabe cómo soy y no se sorprende.
[•••]
Él estaba detrás de mí, estaba sosteniéndome entre sus brazos. Era mi fiesta de cumpleaños, toda su familia estaba reunida, ya todos sabían que yo era su esposa y todo estaba bien, aunque no sabía si nos íbamos a divorciar.
Todo estaba bien, las cosas realmente habían mejorado y yo me sentía feliz. En un parpadeo ya era de noche y estaba en mi habitación, me levanté de mi cama y fui a la cocina para tomar agua, pero ahí estaba Xandro.
—¿No puedes dormir? —le pregunté, él negó y volteo a verme, me extendió su vaso de agua.
— Recordé que no te di mi regalo de cumpleaños.
—Sabes que no es necesario, por cierto ¿Desde cuándo duermes aquí?
Lo veo acercarse lentamente a mi, por instinto mi hice hacía atrás.
—¿Qué haces?
—Sabes, nuestro primer año de matrimonio fue el mejor, pero este año, has sido demasiado mala conmigo, te olvidas de mí y te vas con él.
—¿Él? ¿A quien te refieres?
—Odio verlo contigo, por qué tú eres mi esposa, tu eres mía.
Sus labios se posaron en los míos, besándome con pasión, no había sentido está sensación nunca antes, nada era como lo había imaginado, puso sus manos en mi cintura y me atrajo hacia él, abrazándome para tenerme más cerca.
—Te amo.
[••••]
Abrí los ojos abrumada, me senté en la camilla tratando de regular mi respiración, eso hizo que Xandro se despertará de golpe.
—¿Cariño estás bien? ¿Te duele algo? Estás sudando y estás roja, iré por el médico.
—No, estoy bien, solo tuve una pesadilla nuevamente.
—¿Fue algo malo?
—No lo sé, solo recuerdo la sensación.
De tonta y le digo que mis "pesadillas" son de él besándome.
—Cariño ¿Por qué siento que me estás mintiendo?
—¿Qué? No lo hago.
—Se que lo haces, eres mi esposa después de todo.
—No lo digas, no sigas diciendo eso.
—¿Por qué cariño? ¿Por qué no quieres que te lo diga?
—Yo...
—¿Te afecta, no es así? Te pones tan nerviosa cada que lo digo, pero quiero que sepas unas cosa, eres mi esposa y eso nunca cambiará.
está cerca de mi, sus labios están cerca de mi, sus ojos ven directo a los míos, solo un poco más y tendré ese beso que tanto deseó.
¿Me quiere besar?
Sus labios rozaron los míos y solté un suspiro. Besame, por favor. Solo un poco más, solo acércate un poco más, dime qué no es un juego, estaba apunto de besarme, cuando el maldito celular sonó, el enfadado se alejó de mi para ir a contestar.
Oh gracias persona al otro lado de la línea, siento que estaba apunto de cometer una enorme estupidez. Quiero besarlo, pero aún no es el momento, él me ve como una niña y no quiero que se arrepienta y me aleje de él, No creo poder soportar alejarme de él.